Masacre de Bombay: la guerra continúa

 

Por Horacio Calderón.*

 

 LAS OPERACIONES DEL COMANDO TERRORISTA

 

El pasado 26 de noviembre de 2008, poco tiempo después del mediodía argentino, daba comienzo en la antigua ciudad india de Bombay (hoy Mumbai) un ataque terrorista multifacético de altísima complejidad, por parte de una decena de comandos en principio no identificados, muy bien entrenados y equipados, que desarrollaron una serie de asaltos sangrientos contra blancos previamente establecidos, mientras masacraban impunemente a cuanta persona encontraban en su camino.

 

Mientras se producían estados de alerta en numerosas ciudades del país, en la ciudad de Mumbai iban registrándose sucesivos ataques con salvas de ametralladoras, granadas y bombas de mano. Los hechos que alcanzaron su cenit en ocho puntos principales, entre otros focos de violencia: la terminal ferroviaria Chhatrapati Shivaji, los hoteles Taj Mahal, Oberoi y Trident, el Café de Leopoldo, la estación de Mazgaon, el área del mercado Crawford y, como primer indicio de la filiación de los terroristas, el centro judío conocido como Casa Chabad de movimiento ultra-ortodoxo Lubavitch.

 

En el primero de los lugares fue asesinado Hermant Karkare, jefe de la unidad antiterrorista de Mumbai, considerado como una especie de héroe por sus propios conciudadanos, quien acudió al frente de sus hombres para repeler dicho ataque, en que los comandos ametrallaban y lanzaban granadas a la gente que se encontraba en el lugar y las inmediaciones.

 

Recién 48 horas después de los primeros disparos, miles de efectivos movilizados pertenecientes a fuerzas militares y de seguridad de la India pudieron neutralizarse a los últimos miembros de la fuerza atacante. Mientras tanto, continuaba el baño de sangre ininterrumpido, con tiradores que continuaban disparando a cuanto peatón centraban en sus miras, no sólo en el interior de los edificios asaltados, sino también contra peatones que intentaban refugiarse corriendo por callejones adyacentes.

 

Es que contrariamente a los comandos terroristas, las fuerzas indias demostraron tanto un pésimo entrenamiento, como la carencia del armamento necesario para repeler lo que en realidad fueron acciones propias de guerrilla urbana y especialmente fusiles y miras de última generación para uso de tiradores de elite, que permitieran diferencias a los rehenes de sus captores.

 

Cuando el eco de los últimos disparos resonaba todavía en los oídos de la aterrorizada población de Mumbai, tanto Israel como la comunidad judía mundial tomaban finalmente conocimiento del asesinato de los seis miembros del movimiento Lubavitch, cometido en su sede central en

 

Mumbai. Estos fueron cuatro ciudadanos israelíes, un estadounidense y una mujer mexicana, que tenía programado volar a Tel Aviv; entre ellos, el rabino Gavriel Holtzberg y su esposa, de 29 y 28 años, respectivamente.

 

LAS PRIMERAS INCERTIDUMBRES SOBRE EL GRUPO ATACANTE

 

Debido a la estrategia operacional utilizada por el grupo terrorista, que no registraba precedentes similares en la India por parte de grupos islamistas, se dudó durante muchas horas sobre la filiación de los terroristas, que parecían desarrollar sus acciones según cualquier manual utilizado por fuerzas insurgentes.

 

Específicamente, en el primer momento y sin descartar al terrorismo islamista, llegó a sospecharse de los maoístas naxalitas (nombre originado por tener su centro en Naxal, Nepal), quienes operan en varias regiones de la India , desde aquellas que limitan con las costas del Golfo de Bengala y penetran profundamente en el interior del país, hasta enlazar con bolsones de miembros y simpatizantes que llegan hasta las aguas del Mar de Arabia. Nada menos que 14 de los 28 Estados y  165 de los 602 distritos en que está dividida la India , dentro y fuera de los cuales dichos naxalitas acostumbran a realizar ataques con ametralladoras y granadas contra edificios oficiales públicos, asesinar funcionarios y desarrollar todo tipo de acciones insurgentes.

 

No en vano el actual y aún primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó el 23 de agosto de 2006 en el Parlamento de su país, que los maoístas se han convertido en el “desafío interno más grande para la seguridad que tiene la India ”.

 

Otro movimiento terrorista inicialmente bajo sospecha fue el conocido como Tigres de Liberación de Sri Lanka de Tamil Eelam (LTTE), responsables entre otros hecho del ataque suicida que mató al entonces primer ministro de la India , Rajiv Ghandi. Entre sus tácticas se encuentra la de atacar desde el mar, como acaba de suceder en Mumbai, lo cual causó tiempo atrás una advertencia regional en materia de seguridad marítima.

 

El hecho de que la India es un país atestado de movimientos insurgentes y separatistas que hacen del terrorismo una de sus principales tácticas, lo acaba de demostrar el ataque realizado el día de ayer con una bomba que explotó en un tren de pasajeros, asesinando dos personas e hiriendo a varias decenas, mientras circulaba en la provincia de Assam, que pone bajo sospecha al autoproclamado Frente de Liberación Nacional de Karbi Longri (FLNKL).

 

LA HIDRA ISLAMISTA SUNNITA, IDEOLOGA Y ESTRATEGA DE LOS ATAQUES

 

Bastó que comenzara a confirmarse que la sede central del movimiento Lubavitch en Mumbai había sido tomada por asalto, para disipar cualquier duda sobre quiénes podrían estar tras los hechos tan luctuosos todavía en desarrollo, en que un puñado de terroristas mantuvieron varios de lo sitios en su poder a lo largo de dos interminables días.

 

“Hay que esperar que alguno pueda ser arrestado e interrogado, para obtener aunque sea algún indicio sobre quiénes son los ejecutores de los atentados”, respondió el autor de este trabajo a los periodistas que requerían respuestas inmediatas, cuando en realidad ni el gobierno de la India estaba en condiciones de darlas.

 

Mientras tanto y en la madrugada argentina del día 27 de noviembre pasado, un colega estadounidense experto en contraterrorismo ya había comentado a este analista que parte de los

 

comandos atacantes habían llegado desde el mar y desembarcado en las costas de Mumbai.

 

A medida que las acciones iban desarrollándose en la ciudad de Mumbai y podían advertirse algunos aspectos de la estrategia operacional y tácticas utilizadas por la organización atacante,

la figura inspiradora de Al-Qaeda Central y la mano de una o varias organizaciones adheridas, comenzaron a aparecer en muchas  mesas de análisis especializado.  

 

La sofisticación, sorpresa, ejecución, sincronización, llegada al blanco desde el mar, alto entrenamiento, armas, explosivos y equipos utilizados y la extrema crueldad desatada contra seres inocentes durante las incursiones en Mumbai, parecen a todas luces copiados de los manuales de Al-Qaeda Central.

 

Además, y a pesar de la falta de antecedentes en la India de un ataque terrorista desde el mar, amenaza anticipada a principios de marzo de 2008 por su propio ministro de Defensa, A.K. Antony, existían precedentes en otros teatros de operaciones que se descuenta eran conocidos por los planificadores qaedistas.. Entre ellos lo más importante fueron los que lanzaron en 1975 los fedayines que desembarcaron en las playas de Israel, pero fueron detectados y terminaron tomando el hotel Savoy de Tel Aviv. La experiencia también incluyó el uso de buques madre o nodriza, como cuando en marzo de 1978 trece hombres utilizaron uno de ellos como plataforma de transporte y lanzamiento de dos botes de goma con los que llegaron hasta Haifa, cerca de un kibbutz donde mataron a una mujer emparentada con un senador estadounidense. Más recientemente, la adopción de esa táctica por parte de los Tamiles de Sri Lanka, como se mencionó anteriormente.

 

Lo notable es que a pesar de las advertencias del ministro Antony, algunos funcionarios indios reiteraron hace pocas horas que no habían recibido advertencias de ataques desde el mar, ni tampoco alertas de otra índole, cuando EE.UU. probablemente sí lo hizo, incluyendo la táctica de terrorismo marítimo y/o acuático.

 

Una vez reunidas algunas piezas del complicado dispositivo desplegado por el grupo atacante, surgía como primera conclusión que hubiera sido una misión muy difícil si no imposible organizar una operación la envergadura de Mumbai, sin el concurso de algunos actores subestatales extranjeros. Al tope de la lista de sospechosos, se encuentran el servicio de inteligencia paquistaní (o sectores internos islamistas), conocido por la sigla ISI (Inter-Services Intelligence), que ha sido el patrocinador histórico y principal de cuanta organización terrorista de la rama sunnita opera en la India y Afganistán. 

 

Otra sospecha de las autoridades indias, luego de analizar las primeras pruebas en el terreno, entre las que se encontraba documentación personal apócrifa entre los restos de los atacantes muertos, fue la participación de una de las organizaciones criminales del país. Como se advirtió en el análisis preliminar realizado por quien escribe estas líneas el 30 de noviembre pasado y anticipado en un documento publicado en mayo de 2007[1], existe una estrecha vinculación existente entre la organización terrorista Al-Qaeda Central y sus redes afiliadas con el crimen organizado en la India. Especialmente , la llamada “Compañía D”, cuyo líder es Dawood Ibrahim, primer sospechoso de haber proporcionado apoyo logístico a los atacantes de Mumbai, cuya captura procura el gobierno de la India en relación a los luctuosos hechos y también a otros anteriores. Actualmente, la Red Al-Qaeda y la “Compañía D” operan conjuntamente en actividades criminales en casi todos los países de la región y especialmente en la India , Paquistán y Afganistán, como también en la región de Cachemira.

Aunque las características generales y particulares apuntaban específicamente y con escaso margen de error a una organización terrorista, conocida como Lashkar-e-Toiba[2], la confirmación -junto a otros detalles que se hubieran tal vez perdido o demorado en averiguar- fue obtenida gracias a la confesión del único terrorista sobreviviente, Azam Amir Kasab, que asumió tanto su afiliación a la misma como su condición de ciudadano paquistaní. Ciudadanía que supuestamente compartiría con varios de sus secuaces muertos, pero con el agravante -de confirmarse la noticia- de que algunos de estos tendrían la doble nacionalidad británica y paquistaní.

 

El detenido habría confirmado también que secuestraron un buque pesquero y asesinado a sus tripulantes, preservando con vida a su comandante hasta el final de la travesía, para terminar  degollándolo poco antes de iniciar las maniobras de desembarco y dejar la embarcación a la deriva donde fue localizada tiempo después.

 

Otro de los indicios recabados por los investigadores, fue que el entrenamiento de todo el grupo tuvo lugar en los alrededores de la represa de Mangla, ubicada en territorio paquistaní.

 

 

 

 

De confirmarse que la zona de Mangla ha formado parte de tal tipo de preparación, resultaría muy difícil para el gobierno paquistaní reconocer ante la India , que sectores importantes disidentes y / o partidarios de la Red Al-Qaeda dentro de sus servicios de inteligencia (especialmente el Inter-Services Intelligence o ISI) han cooperado estrechamente con tan sofisticado entrenamiento para atacar los objetivos seleccionados en Mumbai.

 

Otra de las conclusiones a que habría arribado los investigadores, es que la organización terrorista había realizado acciones de inteligencia preoperacional en Mumbai y en los blancos seleccionados desde mucho tiempo antes de los ataques.

 

LASHKAR-E-TOIBA (LeT)

 

De acuerdo a todo lo anteriormente mencionado y sin descartar la participación de una o más organizaciones terroristas, que unas veces cooperan y otras se enfrentan entre sí, como 

el Movimiento Islámico de Estudiantes de la India (conocido como SIMI, por su sigla en inglés) o Harkat-ul Jihad al-Islami (HUJI), la cabeza del sangriento golpe en Mumbai seria muy probablemente Lashkar-e-Toiba. Desde luego, más allá de aquellos actores estatales que desde el punto de vista geopolítico puedan haberse involucrado de manera encubierta y respaldar la operación Mumbai.

 

Lashkar-e-Toiba fue fundada en 1990 en la provincia afgana de Kunar como brazo militar de un movimiento paquistaní Markaz-ud-Dawa-wal-Irshad (MDI), que podría traducirse de su lengua original como Centro (desde ya Islamista) para el Llamamiento y la Orientación y que pertenece a la secta  extremista de Paquistán de Ahle-Jadiz.

 

Su líder y emir es el Prof. Hafez Muhammad Saeed, cuya captura acaba de requerir la India a Paquistán hace muy pocas horas, en relación a los sucesos de Mumbai.

 

Algunos especialistas -por ignorancia culposa o ideologismos alienados de la realidad en el terreno- insisten en limitar los objetivos fundacionales de Lashkar-e-Toiba a sus principios  fundacionales de reconquistar totalmente las regiones de Cachemira y Jammu para Paquistán. Por el contrario, su total afiliación a la ideología, grandes líneas doctrinales, estrategias, tácticas operacionales y otros rasgos distintivos -como un pasado común con Osama Bin Laden y parte de sus seguidores en la guerra afgana contra la invasión comunista soviética-, hacen que gire entre otras formaciones en torno a ese centro de irradiación e inspiración que es Al-Qaeda Central.

 

La conclusión principal que surge del perfil de la organización terrorista, es que el objetivo real de Lashkar-e-Toiba no es otro que transformar a la India en un emirato islámico, como una etapa o capítulo previo y vinculante a la utopía de fundar un gran Califato musulmán de signo extremista, cuyo proyecto no sólo tiene ambiciones y alcance regional y continental sino también global. Si alguno dudara de esta conclusión, queda invitado a procurar y leer la monografía de LeT, cuyo título en inglés es Why are we Waging Jihad[3] , donde trascienden claramente sus reivindicaciones e intenta proyectarse globalmente siguiendo el proyecto qaedista; declarando a EE.UU., Israel y la India como “enemigos existenciales del Islam”.

 

Finalmente y poniendo de relieve indicios importantes como el salvajismo desplegado en Mumbai hace pocos días y el registro de acciones similares acreditadas en su frondoso y largo historial desde 1990, es posible afirmar que sus ataques impecablemente planificados y ejecutados, sumados a la brutalidad de los mismos, a la búsqueda de víctimas no musulmanas y de la máxima repercusión mediática como consecuencia de sus ataque terroristas, hacen de Lashkar-e-Toiba el brazo ejecutor y / o líder más altamente probable de la reciente masacre.

 

Tal como señalara este autor desde los primeros disparos en diversos reportajes radiales y por televisión -dada la dificultad, osadía y riesgos que implica analizar tamaña crisis en su etapa inicial-, podrían sí considerarse estos ataques como hechos portadores de futuro, que quiebran viejas tendencias y generan otras nuevas, conducentes a su vez a nuevos escenarios y a probables cambios geopolíticos regionales y a escala global.

 

Es de alta probabilidad de ocurrencia, por otra parte, que generar tales cambios geopolíticos haya sido el objetivo más acariciado por los principales ideólogos de un ataque largamente planificado. Es que estos eligieron el momento más preciso para ejecutarlo, como el período de transición entre las Administraciones de George W. Bush y Barack Hussein Obama en EE.UU., las próximas elecciones de 2009 en la India y la debilidad del gobierno de Paquistán, país que puede quedar sumergido en el caos o provocar un nuevo golpe de Estado que permita el regreso de los militares al poder.

 

El ataque contra blancos en Mumbai puede constituir tanto para la India como para la región un cambio de paradigma, de una gravedad intermedia a lo que sucedió en EE.UU. luego del 11 de septiembre de 2001, y en España posterior e inmediatamente después de los atentados en Madrid del 11 de marzo de 2004.

 

El golpe de mano en Mumbai conducirá muy probablemente a una crisis política interna en la India , tal vez a elecciones anticipadas y al triunfo de una más dura oposición, enemiga de hacer más concesiones a Paquistán -acusado de patrocinar históricamente muchos ataques terroristas-, lo cual elevaría la ya existente tensión entre ambas potencias nucleares.

 

Si se ha evitado sucesos más graves hasta el momento entre ambos actores estatales vecinos, es probablemente por la extrema presión ejercida por EE.UU., que tiene objetivos geopolíticos y geoestratégicos de primer orden en casi todo el territorio asiático, pero muy especialmente en Paquistán y Afganistán, sin descontar la explosiva situación con Irán y el proyecto del presidente electo de EE.UU. Barack H. Obama de retirar efectivos militares de Irak.

 

El escenario más complicado surgiría de nuevos y previsibles ataques terroristas de signo extremista musulmán en la India , que en caso de concretarse una vez más aumentarían al máximo la probabilidad de ocurrencia de un grave enfrentamiento a lo largo de su frontera con el vecino Paquistán.

 

Tal vez algo de eso probablemente suceda.

 

Después de todo y para el terrorismo, “la guerra continúa”.

 

Analista Internacional Experto en Medio Oriente y Africa del Norte Especialista en Contraterrorismo

 

EL PRESENTE TRABAJO IRA ACTUALIZANDOSE Y COMPLEMENTANDOSE CON NUEVOS ARTICULOS EN LA MEDIDA QUE LO DETERMINEN LOS NUEVOS ACONTECIMIENTOS



[1] Cfr. El Islamismo y las izquierdas en Iberoamérica”; Calderón, Horacio; 14 de mayo de 2007 (link)

[2] Es conocida con otros nombres parecidos, según las grafías utilizadas por diferentes autores.

[3] N. y traducción literaria del A., Horacio Calderón : “Por qué estamos haciendo la Guerra Santa ”


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