LA GORDA EN NAVIDAD

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

La gorda nos tiene acostumbrados.Hace tiempo que cultiva la antiestética del protofascismo raviolero.Mas allá de su incesto virtual con el  tétrico Schoklender-entre los dos  Marat -Sade parece un  horroroso cuento de la familia Trapp sobre la familia perfecta ,los dos son un convincente  ejemplo  de esa rara identidad obscena que  a veces se  encuentran , con simetría aberrante, entre la carne y la palabra.Es lógico que reaccionen  de esta forma ante el dictamen de la Casación que puso de relieve que los presos militares de la Esma,tema sobre el cual volveremos, son los secuestrados de Altona  sartreanos de  la partidocracia culposa. Después de ese dictamen nadie podrá decir que los presos de la Esma no son simplemente presos políticos y que enmascaran la inolvidable indiferencia de los  políticos hacia los muertos ,de uno y otro campo, y que los elogios sobreactuados  de la Gorda a la masacre delas Torres Gemelas  son algo sucio, fecal y manchado .Nazismo sin estética seudo romántica no es totalmente ilógico que la Gorda sea fusiladora  guevarista.Lo curioso es que nadie en la prensa   formal, la prensa del régimen  no salga a decir las cosas obvias.Que la raviolera  no tiene desaparecidos en su familia.Que   su aparición en los medios es tan creíble como el  desaparecido Simón Lazara con sus heroicos viajes a Moscú .Allí también los glúteos sustituían al pensamiento y que -en algún momento -  habrá que desollar las fantasías periodísticas pergeñadas por la gorda.A la gorda se la inventó  como un rompecabezas mal construido y sigue siendo funcional a su personaje.Un  Pinocho de nariz excesivamente crecida.Un Pinocho  sospechoso.

Por lo tanto no hay que tomarla muy en serio.Aunque su geografía mental, de algún modo habrá que llamarla, ha hecho mas daño a la  conciencia de los jóvenes de hoy  que se apresuran a abandonar el país quebrado  por la pandilla politica  que los   envejecidos grupos de tareas encerrados en el altillo de Altona. 

La Gorda nos presenta este regalo de Navidad con una peculiaridad, en una sociedad  de jóvenes hedonistas. La Gorda nos presenta  la envidiosa  avidez de la parte más excremencial del ser humano. La Gorda es simplemente  Gorda.Puede aspirar a patentar el corned beef  de  la carne humana enlatada cuando el canibalismo se imponga como simple necesidad nutricional de la raza humana. Ya llegaremos a eso.Ya tenemos también para eso nuestra primera  heroína argentina.La cuota  Hilton de la Gorda.  

 

 

 

"No los vamos a dejar vivir", advirtió la titular de la Asociación Madres de la Plaza de Mayo. "Les vamos a hacer la vida imposible", agregó, tras subrayar que "la denuncia tiene que ser pública" ya que "ahora ya no alcanza con que presentemos cosas a la Justicia"

 

Hebe de Bonafini, propuso hoy realizar escraches a los jueces que dispusieron la libertad de Alfredo Astiz, Jorge "Tigre" Acosta y de otros presos políticos.  

 

"Vamos a ir a la casa de los jueces, les vamos a pintar las casas, a los hijos, a las mujeres y a toda la familia, no los vamos a dejar vivir", advirtió Bonafini en un comunicado trasmitido por la radio de las Madres.  

 

La Asociación "Madres" vienen denunciando desde hace tiempo a alrededor de 400 jueces, por considerarlos "cómplices de la dictadura".

 

  En el caso de la Cámara de Casación Penal que decidió la liberación de los detenidos políticos, la presidenta de la organización de derechos humanos manifestó que el fallo "no me llamó la atención".  

 

Los tres magistrados que decidieron el controvertido fallo en la causa sobre ddhh son Wagner Mitchell, Guillermo Yacobuccio y Luis García.  

 

Bonafini expresó que "el que quiera venir a pintar, que pinte; compremos aerosoles, vayamos donde ellos hacen las compras. La denuncia tiene que ser pública, ahora ya no alcanza con que presentemos cosas a la justicia para ver... Les vamos a hacer la vida imposible."  

 

Anunció que "todo vamos a averiguar. Hasta la peluquería adonde van a peinarse las mujeres a costa de nosotros, para que sepan qué maridos tienen, con quién están casadas. No se la van a llevar de arriba", concluyó Hebe de Bonafini.

 


 

Portada