Enero 2009
Reproduzco con agrado esta carta.En este clima de demagogia bailantera como vemos hasta los liberales se tuercen cuando se trata de romper las normas de lo políticamente correcto.
Es la explicación de porque el país carece de una burguesía nacional en serio-la única existente fue primitivamente construida por un sector militar y
desguazada por el videlismo antinacional y martinezhozista y- en su reemplazo han llegado estos Eusebios .recuerdan, el Bufón de Rosas, que no solo carecen de aptitudes para elaborar una política nacional sino que están carentes de dotes administrativas mínimas.
El país necesita una veda de política retórica y cierta urgencia de gente que se preocupe de los problemas reales de la gente y no solo de los derechos del lumpenaje que cuchillo en mano espera a la gente normal para esquilmarla o con mas sencillez asesinarla.
El capitulo militar en la Argentina esta cerrado. Queda abierto el capitulo institucional que no solo exigirá nuestra marcha hacia el Oeste y el Sur nuevamente-la internacionalización de la Antartida avanza y el paìs no puede afrontar aislado el asunto - sino también
la apertura de una nueva instancia que no será militar pero tendrá similares ramalazos de colera, de odio, de vientos de guerra subyacentes ya despiertos por la pareja
ágrafa que ha sometido no solo partido, también al país.
Lo veremos en los meses que nos acercan a octubre y luego ,al día siguiente, será el festín del Día del Traidor que los explicadores trataran de hacer digerir como una nueva transformacion y resurrección o algo parecido.
El problema de Gorriaran Merlo y sus amigos nada tiene que ver con una línea interna del peronismo.Son fusiladores internacionalistas y a ellos no se les aplica la ley del código penal sino simplemente la ley de la guerra. Vaciada Guantánamo ya podemos ir proponiendo la lista de los reemplazos argentinos para esas soleadas playas.
Veamos la carta que La Nación se negó a publicar.
Arrivillaga.
Buenos Aires, 22 de Enero de 2009
Señor
Bartolomé Mitre
José Claudio Escribano
Jefe de Redacción
Responsables del Diario La Nación
De mi consideración:
La que suscribe, Angélica Inés Fornés, se dirige a Uds. con la finalidad de expresarles mis sentimientos de sorpresa y repugnancia ante un hecho suscitado con el diario al que pertenecen.
Como lo he venido haciendo en cada lustro del criminal ataque a los cuarteles de La Tablada, en el día de la fecha y con motivo de cumplirse el Vigésimo Aniversario de la acción terrorista, vanamente intenté publicar, en la Sección Participaciones Sociales, un aviso de agradecimiento, tanto a quienes cayeron en cumplimiento del deber, como a todos aquellos que contribuyeron a salvarle la vida a mi marido, el Teniente Coronel (R) Veterano de Guerra, Emilio Guillermo Nani.
El texto del aviso era el siguiente: “1989 – La Tablada - 2009: Honor a los caídos en defensa de la Patria; repudio para quienes la atacaron y el eterno agradecimiento a los integrantes de los Hospitales Churruca y Militar y a todos aquellos a quienes les debemos la vida”.
A partir del momento en que me expresé --creyendo que libremente-- ante dos encantadoras empleadas, Aldana y Paz, que --cumpliendo con las directivas existentes en el diario-- intentaron convencerme de modificar el texto del artículo por el que iba a abonar la nada despreciable suma de casi cuatrocientos pesos, comenzaron las trabas y las excusas tendientes a impedir que pudiera publicar libremente mis ideas por la prensa, sin censura previa (Artículo 14 de la Constitución Nacional).- Que “repudio”, no; que “enjuiciamiento”, tampoco; que “juicio”, menos; que “justicia”, imposible; que “debe someterse a la aprobación de Redacción”, etc., etc..
Ante la imposibilidad de evitar que se vulneraran mis derechos, llamé al sector, pomposamente llamado, “Atención al Lector”, con la intención de comunicarme con el Jefe de Redacción, siendo atendida por Heber quien me negó el acceso manifestándome que “era política de la empresa no publicar términos ofensivos o agraviantes”.- Ante ello les pregunto: ¿qué agravio u ofensa encierran los términos “ ‘repudio’, ‘justicia’, ‘enjuiciamiento’ , ‘juicio y castigo’, o ´cárcel’ (sucesivas modificaciones hechas al artículo sometidas a la arbitraria decisión del inaccesible Jefe de Redacción que sistemáticamente rechazó) a quienes atacaron a la Patria”.
Entonces me pregunto y les pregunto, si es esa la línea editorial que el diario ha bajado a sus empleados respecto del concepto de “libertad de expresión” o de “expresar libremente sus ideas por la prensa, sin censura previa” para que decidan antojadizamente qué ideas o expresiones se publican y cuáles no.
De allí mi sorpresa y repugnancia. - Sorpresa por haber sido nada menos que el diario del General Bartolomé Mitre, el que me impidiera expresarme libremente, aún pagando un precio exorbitante.
Repugnancia por el hecho que hayan sido nada menos que integrantes de un medio de comunicación, los que apelaran a la aborrecible metodología de la censura previa para cercenar mis derechos.
¡Qué tristeza me da comprobar en lo que se ha convertido el diario que leo desde hace casi cincuenta años!.
En estos últimos años cualquier terrorista, filoterrorista amparado en supuestas organizaciones que dicen defender los derechos humanos, miembros de la impresentable corporación política que viene destruyendo futuros o, lo que es más triste aún, los propios periodistas del diario, publican libremente sus ideas y se expresan refiriéndose a quienes tuvieron la responsabilidad de combatir al terrorismo subversivo que asoló a nuestra Patria, a costa de sus vidas o su sangre (como es el caso de mi marido), en cumplimiento de claras órdenes emanadas de gobiernos constitucionales, como asesinos, delincuentes, criminales, violadores, apropiadores, genocidas y, hasta peyorativamente, como represores sin que exista ningún prurito por parte de las autoridades del diario, que no consideran como “ofensivos” o “agraviantes” dichos términos cuando son dirigidos a los miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales o Penitenciarias.
Por otro lado, cuando los mismos periodistas hacen referencia a criminales terroristas como Horacio Verbitsky, Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, Roberto Fellicetti, Marcelo Vensentini, Juan Gelman, Miguel Bonasso, Carlos Bettini, Mario Montoto, Jorge Taiana, Juan Gasparini, Eduardo Anguita, Nilda Garré, Julio César Urien, Carlos Kunkel, Eduardo Luis Duhalde, Rodolfo Matarollo, Dante Gullo, Arnlold Kremer (Luis Mattini), Esteban Justo Antonio Righi, Emilio Pérsico, Humberto Tumini, Osvaldo Lovey, Rafael Follonier, Rodolfo Tojo” Ojea Quintana, Carlos Zanini, Gerardo Ferreyra y tantos otros de similar calaña, hablan del “periodista”, el “poeta”, el “escritor”, el “funcionario”, el “empresario”, el “diputado”, el “embajador”, el “luchador social”, la/el “ministro”, etc., etc..
¡Cuánto cinismo y cuánta hipocresía encierran los términos “libertad de prensa” y “libertad de expresión” y “El Manual de Estilo y Ética Periodística” del diario La Nación..!.
Como Uds. me han impedido expresarme, violando mi derecho constitucional de hacerlo, me reservo el derecho de difundir el contenido de esta carta.
Sin otro particular los saludo muy atentamente,
Angélica Inés Fornés
DNI: 5.806.638
Bulnes 1786 – 3ro “F”
(1425) - CABA
