Por Edgardo Arrivillaga
La siguiente información que me llega descifra o pone en duda algunos aspectos torrencialmente oscuros de las nuevas tablas de sangre de la reciente historia argentina.En principio el curioso thriller en torno a los hijos de la Bonafini-algo similar al muerto y resurrecto Tercer Hombre de Graham Greene - que la reciente muerte de Raúl Alfonsín ha lanzado como un bumerang informativo en respuesta a los duros ataques de la obesa raviolera hacia el ex presidente radical.Los hechos son mas o menos los siguientes .
1.Hebe de Bonafini tenía dos hijos: Jorge Omar y Raúl Alfredo. 2. Ambos figuraban en el listado de desaparecidos hace unos años de la Conadep, que se hizo velozmente y con indudables inexactitudes. 3. Después de un editorial de Alfonso Ussia (periodista español ligado a la monarquía) aseverando que vivían en París junto con su padre, fue removido velozmente uno de los Bonafini de la lista revisada de la Conadep. 4. La lista revisada de la Conadep no llega en su totalidad a los 6000 desaparecidos No se retira a nadie por imprevisión del listado de la Conadep (y menos durante el gobierno de Kirchner, un tardío defensor de los derechos humanos del pasado) a menos que el servicio de inteligencia gubernamental compruebe que está vivo o muerto. Probablemente lo primero. 5 En un reportaje, que le costó su libertad, el teniente Alfredo Astiz declaró en su momento al periódico XXIII que los desaparecidos llegarían a 6000 aproximadamente.
Si se analiza esa cifra con los caídos del lado legal -unos 1200 contabilizando las bajas civiles empeñadas las cosas adquieren una patina de verosimilitud. Un ejército profesional focalizado en actividades contrarrevolucionarias o antisubversivas como se decía entonces es lo suficientemente operativo como para perder un tercio de sus hombres en los grupos de tareas especializados pero igualmente neutralizar al enemigo.
Ocurre que cada operación militar implica un porcentaje de muertos, otro de heridos, otros igualmente desagradablemente heridos ,desagradablemente heridos en particular para ellos, pero que permanecerán inválidos e irrecuperables de por vida y de forma simultánea un alto porcentaje de sobrevivientes. Si analizamos fríamente la totalidad de las tropas empeñadas contra el ERP, las FARC y Montoneros la cifra de caídos del llamado bando legal se corresponde matemáticamente con las bajas exponenciadas de las tropas irregulares.
Seguiremos sobre el tema ya que el tiempo electoral acecha y si bien el régimen militar argentino no tuvo la eficacia política y económica de Pinochet , de Chiang en Taiwán o de Castelo Branco en el Brasil por sus debilidades de origen ,no es menos cierto que los montoneros tampoco tuvieron la eficacia revolucionaría y militar de la guerrilla castrista o sandinista en el subcontinente.Menos aun del FLN argelino en el cual intentaban reconocerse.Tamaña mistificación estratégica y táctica revela la sorprendente polémica desatada en torno a los hijos de la Bonafini,a su marido y a una localidad francesa que fue extrañamente cuna de herejes y de fanáticos religiosos hace ya varios siglos.
Es hora en cierto modo de terminar con el espíritu de cruzada y entender que el tiempo de Juan Manuel de Rosas, un monárquico nacional necesitado de una eterna división del país entre el partido federal y el unitario, en función de razones de unidad nacional y hasta geopolíticas, poco tiene que ver con la guerra intestina que se desarrolló en la Argentina entre 1970 y 1980, aproximadamente.
Cuyos efectos fueron exactamente opuestos a los deJuan Manuel de Rosas, logrando la perdida de valencia política y geopolítica del país y el simétrico deterioro de sus fuerzas armadas y de sus tradicionales familias políticas a la vez.Entonces cuando la raviolera Bonafini enfila contra el radicalismo es funcional a los intereses de un sector minoritario del país pero altisonante .
Parte de la crisis de la dirigencia política argentina se debe a la imposibilidad de romper con ese paradigma instalado por un sector minoritario-los lomos negros del presente- que impide ,de igual forma, a toda una franja generacional encarar la renovación de las elites y la reforma del Estado.También definir lo que es una familia política de derecha o de izquierda.Y lo que es peor gobernar.
El doble discurso es consubstancial a la parálisis y al mantenimiento de un relato feinmaniano de un heroísmo de novela negra pero improductivo. A la inversa de las Cartas a la Nación Alemana , el discurso o relato desarrollado por el oficialismo y por Feinman nada tiene de Fichte y coloca al país en un permanente y discrepante tembladeral que resulta antinacional en sus resultados mas allá de la presunta racionalidad de sus objetivos.Algunos hijos de los desaparecidos son como pequeños Dráculas que transitan su calvario por la realidad argentina y la desangran ritualmente como una pandilla de naranjas mecánicas lanzados sobre el país.
Los llamados demócratas deberían analizar mejor el asunto.
Y volveremos sobre este embellecimiento tardío de la muerte de los hijos de la Bonafini, si es que realmente esa sospechosa muerte existió.
