Por Barneby Fernández
En los mismos días el gobierno nacional realizó un acto y un gesto que, vistos como conjunto, suscitan interesantes interrogantes. Otorgó un préstamo de alto monto a General Motors, sucursal argentina de GMC, con casa matriz en EEUU, para que desarrolle la producción de un nuevo modelo de automóvil destinado en un 80 % a la exportación, según declaró el vocero de la sucursal vernácula. El gesto paradojal fue el cuestionamiento de Néstor Kichner a la transnacional Techint de origen nacional, propiedad de la familia Rocca, por decidir honorarios del directorio de una de sus empresas, en lugar de “pagar lo que le debe a sus obreros”. Dijo que pensaran en la Patria e instó al ministro Tomada a tomar partido por los obreros en conflicto con la empresa Siderar.
Cual es la política general, si existe ?
Acaso General Motors de Argentina es una “buena empresa” y el grupo Rocca, pese a su innegable raigambre nacional, es “mala”.
El préstamo desató las esperanzas adormiladas de miles de empresarios nacionales que sueñan con un préstamo salvador. Pero siendo el afortunado prestatario la sucursal de una mala empresa estadounidense, otras de capital extranjero se anotarán en la lista de los próximos. Si de conservar empleo y producir bienes se trata, los postulantes serán numerosos.
Bueno, si algo no puede pedírsele a una empresa transnacional es que sea patriota. Si lo fuera, no sería multinacional. Bunge y Born hace décadas que mudó su sede central al Brasil y acá tiene sucursales. China no sería lo que es sin las multinacionales que radicaron gigantescas fábricas.
Por otra parte, Kirchner parece cuestionar, complementado por su ministro de Vido, el derecho empresario de remunerar a su directorio, lo que resulta un ataque frontal a todo el Derecho nacional: el Comercial, el Civil, el Constitucional y el Internacional.
Todas estas cuestiones merecen tratamiento legislativo profundo. El ejecutivo no posee la facultad de beneficiar caprichosamente a una empresa extranjera quebrada y castigar a una transnacional local altamente exitosa y competitiva a nivel planetario.
Parece cuestionada la versión nacional del capitalismo, que es tan mala o buena como la de tantos otros países.
Si se sugiere, tantea o propone una versión remozada del estatismo del primer Perón, debemos recordar, los que tenemos cierta edad, que acabó en un fracaso
terrible, con empresas que dejaron de ser tales para transmutarse en caja de reparto de proveedores, sindicatos y burocracias internas. Terminamos los ciudadanos usuarios sin electricidad, teléfonos, agua, gas, ferrocarriles y correos.
La idea central de esta nota es que el capital de un país es algo tan importante que requiere una Ley clara, y la conducta del gobierno es tan contradictoria que solo produce una gran confusión.
La escribimos porque creo que el préstamo a General Motors, sucursal argentina, es un hecho de trascendencia histórica, un tremendo error de un gobierno errabundo y veleidoso.
Otra posibilidad consiste en que el gobierno quiera aprovechar el desguace y reconversión del coloso americano -será adaptado a las energías alternativas del Siglo XXI -simplemente para comprarlo.En ese caso el país estaría aprovechando una coyuntura pero ,como siempre, la Argentina pareciera desechar lo innovador, para convertirse en la sobria cadena de montaje de segunda mano del mundo que fue.
Lo cierto es que esta operación llega a caballo de la crisis mundial y no exactamente como una ventana de oportunidades estratégicamente seleccionadas.
Y en ese caso realmente podemos avizorar que el discurso de K - candidato nervioso, jaqueado en una campaña electoral de final incierto-apunta al sector obrero y sus denuncialismos sobre Techint son simplemente una ventriculización impostada como forma de personalizar una crisis que es ,por su naturaleza financiera, esencialmente impersonal.
En los próximos días se vera si la inversión en la General Motors es un nuevo manotazo de aventureros con un telón de fondo de miseria,amargura y crisis social en progreso o si se trata de una compra genuina con posibilidades que todavía no logramos dimensionar en su totalidad si analizamos la dispersión,desguace y a la vez concentración ,de la industria automotriz en el mundo.
En la peor de las hipótesis sería deseable que la compra de GP no sea el equivalente de comprar la maqueta del Acorazado Potemkin. Pero solo la maqueta.
