Los encuestadores en su mayor parte coinciden. Los indecisos son opositores, en su mayoría, y con su sufragio pueden dar vuelta el resultado de estas elecciones en territorio bonaerense, que aparece reñido entre el kirchnerismo y el peronismo disidente o proscripto ,como se lo quiera llamar. «Los indecisos son la estrella del último tramo de la campaña. En su mayoría, son de extracción opositora, y la forma en que se comporten definirá si Kirchner gana o pierde las elecciones», opinó la mesurada analista Graciela Römer.
Y especuló: «Si los indecisos se recuestan en el Acuerdo Cívico y Social (ACyS),
pueden contribuir a la victoria de Kirchner. Cuanto más se concentren y se polaricen las elecciones, más posibilidad hay de que esos indecisos favorezcan a De Narváez».No lo dijo ,pero una opción parecida se presenta para las huestes de la Carrio,una narcisista sin apuros que solo fortalece al fascismo kirchnerista sin debilitarlo en absoluto .Sus dardos reales están dirigidos contra la oposición,a la que cela , y en eso ya ha mostrado claramente sus cartas. Por su parte Fabián Perechodnik, de Poliarquía, además de entender que son un elemento clave en los comicios, considera que «son un ejemplo de la apatía electoral porque a la gente la campaña sólo le empieza a importar en las últimas semanas». El consultor Carlos Germano, de Germano y Asociados, cree que más de la mitad de los votos de los indecisos son opositores y que sólo un 25% podría ir al oficialismo. Para Carlos Fara, «el perfil de los indecisos es crítico del gobierno nacional» pero advierte que «suelen votar en blanco o quedarse en sus casas». En cambio, en los votos «volátiles» de Buenos Aires se dio «un claro corrimiento» de sufragios iniciales de Margarita Stolbizer que se volcaron a Francisco de Narváez, opinó Fara. Para Analía del Franco, los indecisos representan sólo el 13% del padrón , son «transversales» y, en muchos casos, son «personas jóvenes que no tienen historia política y están expuestas a la falta de información». En verdad los encuestadores no pueden pretender que el voto joven sea el equivalente de la Universidad de Nanterre o la Sorbona en la Revolución Parisina de 1968. Si lo hicieran arrasarian simultaneamente con el peronismo , el radicalismo contubernista casi hasta genéticamente y las figuras de carton pintado que emergen de forma estrafalaria en cada contienda electoral argentina.Ocurre que el voto joven no proviene de nube radiactiva alguna. Son producto del fracaso del liberalismo periférico de Menem apoyado en una superpotencia escasamente confiable pero también de la tullidez absoluta del falso socialfascismo progresista kirchnerista. Hoy un voto joven,-si se lo analiza con las categorías, ya un poco excesivas de derecha e izquierda- que es exactamente de izquierda y de derecha a la vez. De izquierda, porque ambiciona un gran cambio en las relaciones humanas y una armonía mayor entre sociedades y naciones.De ahí su tendencia a privilegiar las ONG s antipartidocraticas por encima de los balbuceos de los partidos.
Obama es su fetiche momentaneo. Pero es a la vez de derecha -si entendemos como tal los anatemas fariseicos de la lengua de madera de Pagina 12 y sus amigos de TELAM,si entendemos que los jóvenes no miran con antipatía las palabras democracia y libertad. Para la partidocracia surgida de la falsa resistencia son palabras manchadas por el colaboracionismo.
Para la gente que nació después de 1973- por ejemplo -son simplemente el desinterés juvenil por una generación anciana que se ha adueñado de siglas mágicas: imperialismo, antiimperialismo, pero que solo son metáforas que revelan y explicitan una obstinación senil politicamente fracasada , que vive de laureles viejos mientras ha logrado en los hechos extinguir el patrimonio del país entero. Es allí, precisamente, en esa realidad calcinante donde el voto cautivo partidocratico esta herido de muerte. El gregarismo de los jóvenes se rinde ante un grupo musical pero desconfía-a la vez - del estrecho núcleo de burócratas que pretende representarlos en su totalidad. Los problemas de carácter municipal o de vida común interesan a los jóvenes porque perciben,sin bagaje doctrinario alguno,que justamente allí se encuentra una herramienta política que no será avasallada por ningún Comité Central. Algo ha fallado fuertemente en la democracia argentina y los jóvenes, que nos miran, están ahí para demostrarlo.