Por Edgardo Arrivillaga
Hoy por hoy las Fuerzas Armadas chilenas cuentan con un sistema de financiamiento mixto, dado que obtienen recursos a través de la Ley de Presupuesto de la Nación y de la Ley Reservada de Cobre. Mientras en la primera se consideran los recursos para la manutención operativa de las fuerza, la segunda contempla los recursos que se destinarán a la inversión en material de guerra y sistemas de armas. La principal ventaja de contar con un sistema como el que existe en Chile, es que se da estabilidad a los recursos destinados a la Defensa Nacional, ya que a través de la ley reservada se asegura un monto mínimo de ingresos a cada una de las ramas, mientras que por vía del presupuesto de la nación se cubren las necesidades operativas de ellas. La estabilidad y aseguramiento de los ingresos de las Fuerzas Armadas destinados al financiamiento de sus compras militares, es un punto importante si se considera que la inversión en la seguridad nacional es una de las materias que no pueden ni deben quedar expuestas a la mera voluntad política y a las situaciones circunstanciales que ella suele enfrentar. El plexo axiológico de respuesta armada y prepuesto no puede quedar sujeto a las revisiones grisáceas de políticos que en general entienden poco y nada del asunto en cuestión. En este sentido, la separación entre lo político y el sistema de financiamiento de las fuerzas armadas apunta a resguardar el desarrollo de políticas continuas y eficientes en el marco de la defensa. Si bien esta es un bien público, los beneficios de contar con buenas inversiones en defensa, difícilmente son percibidas en tiempos de paz y, por tanto, son más susceptibles de ser cuestionadas Otra de las ventajas del sistema de financiamiento de las fuerzas armadas a través de la ley reservada, es que los recursos obtenidos por este medio permiten una mejor planificación a largo plazo de las inversiones, lo que se asocia especialmente con las necesidades de manutención y modernización de los sistemas de armas. Con los recursos asignados por vía del presupuesto de la nación esta es una opción posible, pero claramente inestable, puesto que al no asegurarse un rango de recursos, el presupuesto puede variar fuertemente con el sólo cambio de gobierno, por ejemplo. Entonces, se dificultan las inversiones de mayor proyección.Y por ende lo que se llama habitualmente planificación. Por lo demás, cabe señalar que los recursos asignados a las fuerzas armadas por la vía del presupuesto de la nación, corresponden entre 60% y 70% a gastos en personal y el porcentaje restante es destinado a la manutención operativa de las instituciones, con posibilidades casi nulas de inversión y desarrollo.Este es el punto débil chileno ,no lo era en nuestro país-era una ventaja comparativa que teníamos heredada del primer peronismo y de sucesivos gobiernos antes de la debacle - hasta que una mesnada de saqueadores irresponsables politizaron tanto el CONICET como la Secretaria de Ciencia y Técnica ahora elevada al rango de ministerio sin que se note demasiado. Sin embargo, una de las desventajas que se observan en el sistema chileno , es que la ley reservada es poco flexible. Al establecer la distribución en tres tercios de los recursos obtenidos, sin considerar los antecedentes respecto a los distintos planes de compra y/o renovación del material bélico de las instituciones-fuerzas operativas - estas se ven obligadas a actuar en base a ese margen y apostar a las inversiones conjuntas en lo que exceda la asignación que les corresponda individualmente. En este sentido, una distribución menos rígida o alternativa, podría permitir que se defina un plan de largo plazo que vaya beneficiando a las instituciones de acuerdo a las prioridades de gasto. Por ejemplo, que se destine un margen mayor de recursos a una de las ramas por un tiempo determinado para que realice las compras con un menor margen de endeudamiento, para luego beneficiar a otra de las ramas y así sucesivamente.Es el principio de conjuntez aplicado a los sistemas de compras de armas. Si bien Chile ha tendido a fortalecer un sistema que apunte a las inversiones militares de acuerdo a un plan conjunto de adquisición de armas, lo que es bastante positivo para sus objetivos , no se debe minimizar la importancia de que cada rama pueda desarrollar sus proyectos institucionales de acuerdo a sus necesidades y aportes para la defensa . Por otra parte, al depender de la venta del cobre y de su cotización internacional , los ingresos para este propósito terminan siendo inciertos, ya que dependen de un mercado determinado cuyas proyecciones no son estables-salvo en el caso chino - en el largo plazo Por ello, puede ocurrir que durante algunos períodos los ingresos resulten insuficientes, mientras que en otros, sean excesivos, lo cual también arroja incertidumbres inconvenientes.En esto es dable destacar que interviene el Consejo Estrategico de Asesoramiento Nacional que desde la ultima reforma Constitucional-1990 -depende de la Presidencia de la Nación. Desde el punto de vista político, el conflicto que se da respecto a la ley reservada del cobre -muy cuestionada por izquierdistas y pacifistas de pelaje diverso ,no por la socialdemocracia chilena que controla justamente a sus propios servicios secretos -es precisamente, su carácter secreto, por lo que se tiene escaso conocimiento del uso que se está dando a recursos estatales.
Naturalmente que el" secretismo" es relativo ya que las Comisiones parlamentarias ad hoc confluyen en el mantenimiento de los objetivos anuales que implica semejante distribución de fondos.Y los generales que ascienden pasan y rinden examen ante esas comisiones parlamentarias.
El resultado de la ley es que Chile califica para ser un país NATO en términos operacionales -no altera sus principios diplomáticos ni sus objetivos nacionales este asunto - y la Argentina piensa o algunos sectores imaginan mas bien el desarrollo de milicias agrarias y obreras propias de los escenarios de la guerra civil española de 1936.
Ahora Chile se haya abocada a un problema serio que consiste en terminar la guerra interna,propulsar una amnistía selectiva y no es irrazonable suponer que la contraprestación de esto será introducir alguna cuota política en la política de rearme. Sectores argentinos ,imprudentes en general ,sostienen que el empobrecimiento chileno podría modificar su prepuesto militar y por ende alejar una hipótesis de guerra con nuestro país. La historia enseña exactamente lo contrario.Cuando una nación se empobrece resulta ser mas fácil presa de los demagogos y oportunistas que agitan banderas nacionalistas y belicistas para desviar la atención de su propia incapacidad en aras de una verticalidad esencialmente corrupta y vacia de todo contenido ideologico o doctrinario.
Y cuando me refiero a cuota política en el ámbito de Parlamentó chileno no implico valor agregado alguno sino por el contrario lo que podríamos calificar como valor sustraído.
