Abril de 2010
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Anticorrupción comenzó a "investigar una denuncia efectuada por
un periódico alemán acerca del presunto pago de sobornos a funcionarios
argentinos con el fin de obtener contratos para la construcción de barcos
rápidos de patrullaje maritime". A raíz de esto, el organismo pidió informes al
Ministerio de Defensa y a la Oficina Nacional de Contrataciones, ya que el
semanario alemán Der Spiegel habría revelado que la empresa multinacional
Ferrostaal AG había pagado coimas a funcionarios argentinos.
"La revelación preocupó a las autoridades del Ministerio de Defensa
argentino, que destacaron que fueron ellas las que dieron intervención a la
Oficina Anticorrupción. La cartera castrense negó haber tenido algún tipo de
vínculo comercial directo con la firma denunciada. "Desde el ministerio
aclararon que en referencia al proyecto “Patrullero Oceánico Multipropósito
(POM)”, efectuaron la compra de ingeniería básica para la fabricación de
barcos de patrullaje –a través de un convenio de cooperación– con la firma
chilena Asmar. Esta última tuvo relación directa con Fassmer, una de las
subsidiarias de Ferrostaal investigadas por la Justicia alemana".
En Alemania, Ferrostaal fue allanada por la justicia tras la denuncia del pago
de sobornos y uno de sus ex directivos fue detenido. Las autoridades de la
empresa en la Argentina afirmaron que en este contrato con la Armada
Argentina Ferrostaal no intervino ni directa ni indirectamente y no proveyó de
la ingeniería a Fassmer".
Por su parte, el Ministerio de Defensa aseguró que, complementando los
controles y auditorías que ejecuta la Unidad de Auditoría Interna del
Ministerio de Defensa (UAI), le pidió a la Armada todos los expedientes de
contrataciones que pudieran estar vinculados con la denuncia. (Ver Página
12, sección El País, 08/04/2010 y ver La Nación, sección Política,
08/04/2010)
Artículo de opinión sobre la situación del ministerio de Defensa
Según menciona un artículo de opinión del diario La Nación, al verse privadas del presupuesto necesario, las Fuerzas Armadas del país "no sólo no pueden adquirir equipamiento nuevo, sino que tampoco pueden mantener ni reparar el existente".
"La Argentina invierte en defensa mucho menos que los países de la región y
de la Unión Europea. Esto se verifica, como proporción del producto bruto
interno (PBI), en gasto por kilómetro cuadrado de superficie o por habitante".
El atraso en la inversión en esta área habría cobrado importancia "desde el
primer gobierno de Carlos Menem, cuando se redujo el presupuesto para
Defensa y se privatizaron varias de las plantas del complejo fabril de
Fabricaciones Militares".
Según sostiene este artículo, "el equipamiento del Ejército tiene una edad
promedio superior a los 30 años" y "de los aviones de combate de la Fuerza
Aérea vuela menos del 15 por ciento y no tienen misiles ni munición". Por su
parte, "la Armada no puede mantener en forma adecuada los buques de la
familia Meko, cuyo sistema es el más moderno". "En lo que hace a la Fuerza
Aérea, solamente uno o dos Mirage estarían en condiciones de volar, y en la
aviación naval sólo habría tres aviones Super Etendard operativos".
En comparación con otros países de la región, la Argentina destina el 5,38
por ciento de su presupuesto a Defensa, contra el 12,3 de Chile y el 7,3 de
Uruguay.
El artículo también argumenta que "falta una política de largo alcance que
contemple el necesario reequipamiento y capacitación", sosteniendo que se
debería "dotar a las fuerzas a las que la Constitución consagró a nuestra
defensa de los medios necesarios para que estén en condiciones de cumplir
ese mandato". (Ver La Nación, sección Opinión, 09/04/2010)
