Por Edgardo Arrivillaga
SANGU SIARA SANGU ( viejo proverbio siciliano,sangre llama mas sangre.)
Después de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA en 1994 que en el primer caso las irregulares pitonisas de siempre – atribuyen a un extraño misil que los diplomáticos israelíes habrían escondido en el sótano de la embajada, para luego llevarlo hasta Chile- periplo de difícil imaginación para una estructura tan circunspecta como la Mossad, la Argentina comenzó a percibirse como un país acosado.
Con un presidente de origen sirio que servia a la banca inglesa en muchos aspectos y un canciller tan definido en su política exterior filo británica como Guido Di Tella el país no podía permitirse tener un tercer atentado contra la colectividad de argentinos judíos residentes en su territorio.
Fue entonces cuando alguien explicó que la ocasión era buena para signar el acuerdo de amplísimo espectro con el Estado de Israel –que ya hemos señalado -pero se hacia imprescindible extender el radio de acción de la diplomacia antiterrorista argentina hacia el bloque de países árabes; con el mismo criterio de compartida generosidad, con que se lo había hecho, precedentemente con Israel.
No todos entendieron el asunto pero funcionó.
El primer país elegido por su alineamiento occidental y la presencia italiana allí en esa vieja colonia de la Italia del Norte de África en donde cimentó su carrera militar el mariscal Graziani y murió con su diabetes a cuestas el brillante primer ministro socialista anticomunista Bettino Craxi fue exactamente Túnez.
Presentaba varias ventajas el asunto. Escasa penetración del fundamentalismo islámico aún , una estructura dependiente en su mayor parte del turismo y con los italianos y franceses que gustaban de bruñirse la piel en su territorio carecían del mal axiomático que rige a todo país medioriental.
Nuestro nacionalismo expansivo -susurran todos por igual - se debe simplemente a que nos falta territorio porque procreamos como conejos y el colonialismo ha dibujado mal nuestras fronteras.
Túnez era también un santuario de repliegue pero allí el nacionalismo árabe supraestatal no había logrado liquidar al Estado como pudo hacerlo en El Líbano y Jordania y la OLP no podía funcionar como los malones indígenas que en la Argentina usaban la retaguardia chilena para reagruparse, reabastecerse y preparar la próxima embestida.
La Side argentina había estudiado la situación del Líbano y el panorama era francamente desolador.
Argentinos merodeando por El Líbano eran la certeza de tener no un tercer atentado sino a un puñado de funcionarios de la inteligencia argentina en manos de cualquier grupúsculo árabe y casi como en una comedia de enredos no solo no se podría proteger a los argentinos judíos sino que habría que dirigirse raudamente a Israel para que nos diera una mano de hierro bien firme para recuperarlos.
Esto llevo a que exactamente el 16 de febrero del año 1996 se firmó en Túnez un acuerdo de cooperación antiterrorista bajo el nombre de “Acuerdo de Cooperación entre el Gobierno de la Republica Tunecina y la Republica Argentina “ en donde para despejar dudas en su articulado inicial se señalaba :”congratularse de los resultados obtenidos de la cooperación entre ambos países en diversos campos ( no especificados) y deseosos de reforzar,diversificar y organizar su cooperación en todas las materias y de asegurar una asistencia y ayuda reciproca y persuadidos de esta forma de la consolidación de las ejemplares relaciones que existen entre países amigos se convienen las siguientes disposiciones:
Ambos gobiernos-en lo sucesivo denominados las Partes por medio de sus Ministerios del Interior –la Defensa quedaba solo como apoyo marginal del acuerdo – se comprometen a cooperar en materia de seguridad, particularmente en el ámbito de la formación del personal de seguridad, la lucha contra el terrorismo y con cierta laxitud amplificadora de objetivos a lograr se señalaba “toda otra forma de criminalidad”.
En su artículo 2 las partes se comprometian a realizar acciones concretas en el campo de:
1. La asistencia especializada en la formación de personal y la difusión de técnicas de seguridad y de policía en sus establecimientos profesionales, 2-la organización para los cursos de instrucción en los procedimientos informáticos al igual que en el uso de laboratorios especializados, 3-la provisión, previo acuerdo especifico para cada caso de equipamiento y materiales para sus servicios de seguridad.
El articulo 3 tiene solo dos ítems y uno de ellos en su esencialidad impide que el acuerdo hubiese quedado en un juridicismo negligente.
Esto es el intercambio de experiencias y conocimientos en materia de seguridad de los transportes terrestres, aéreos y marítimos con miras a un constante mejoramiento de las normas de seguridad permitiendo su adaptación a la permanente y evolutiva situación de la amenaza terrorista.
Si analizamos en detalle esta artículo podemos observar que la alarma argentina con respecto a la polivalencia de la logistica urbana estaba plenamente justificada.Y era anticipatoria.
Solo algunos años mas tarde la base de AL Quaeda convertiría al menos tres aviones civiles de línea en misiles suicidas que diseminaron el terror en la ciudad deNueva York allanando al camino no solo hacia una nueva forma de lucha sino inaugurando un audaz y relativamente poco costoso método de combate en las innovaciones terroristas.
El articulo 4 profundiza en los aspectos criminalisticos del acuerdo y se refiere a los estupefacientes, tema que había que tener en cuenta dada la proximidad del mundo árabe ribereño de Tunez,la península itálica y vía el Adriático ,Albania y Montenegro.
En ese aspecto y sin complejos el acuerdo establecía que era “ necesario el intercambio rápido de informaciones detalladas concerniente al trafico de estupefacientes y la actualización permanente de los datos relativos a la droga.Se acentuara-sostenía el articulado - la necesidad de mantener un intercambio periódico de informaciones en los campos de la prevención y represión del trafico de estupefacientes y de forma simultanea actualiza la situación a través de documentos e informaciones concernientes a los hechos relativos al trafico de estupefacientes que afecte directamente a los intereses de ambos estados.
El articulo 5 establece la conexidad en un tema que en la Argentina postprocesista no se podía entender muy bien que es la conexidad entre un actitud aquiescente y permisiva hacia la delincuencia en general basada en explicaciones sociológicas apriorísticasque terminan inevitablemente por establecer su propia conexidad con la criminalistica sin necesidad de leer a Beccaria.
Menos aun a José Ingenieros, el filósofo que creo las bases de la moderna criminología en la Argentina.
Esta conexidad apuntaba a los siguientes aspectos que camuflan las actividades terroristas de forma simultánea En principio el lavado de dinero pero también se centralizaba en los siguientes aspectos: 1- trafico de seres humanos y organos ,2-trafico de armas y productos explosivos y peligrosos, 3 -trafico de obras y objetos de arte, 4- trafico de moneda falsa, o cualquier otro delito con tácita conexidad con los puntos anteriores.
Se señala también el intercambio de documentos y de informaciones concernientes a los casos de criminalidad organizada en los cuales los intereses de ambos Estados se encuentran directamente perjudicados.
El articulo 6 presenta 4 acápites que se refieren claramente al intercambio de informaciones sobre el estado y la evolución de la legislación relativa al orden y la seguridad publica, el intercambio de información sobre el estado o la evolución de las investigaciones en materia de policía técnica y cientifica,la consulta mutua sobre las cuestiones objeto del acuerdo que se pudieran plantear en el curso en las cuales ambas partes estén representadas.
,Finalmente el punto 4 se referia al reciclado de dinero proveniente de operaciones ilícitas.
Para cumplimentar el acuerdo sin insultar a la inteligencia en todos estos objetivos pacientes y reposados pero extraordinariamente ambiciosos que necesitaban y exigían una base de sustentación se creaba un “Comité Argentino-Tunecino de Cooperación en materia de Policía y de Seguridad”.
Se destaca que la información y los documentos intercambiados conservarían el carácter de Confidencial,no Secreto y se advierte allí la pluma de alguien conocedor de aspectos de relaciones exteriores porque el secreto invalida cualquier posibilidad jurídicamente apta para el intercambio veloz de asuntos que inevitablemente conforman un plexo de automática cooperación binacional. Una minuta que tengo en mi poder apunta a un Embajador que pasó por el area de Nucleares.
Se agrega, sin embargo que la confidencialidad del material obtenido o producido a través del legitimo procedimiento de intercambio no sean entregados a un tercero salvo que se repita el consentimiento de las partes que los envian.
Aparece allí el endiablado procedimiento de seguridad que implica la ínter consulta y por ende la doble firma.
El articulo 12 tiene la pretensión de capturar el tiempo con cierto optimismo y establecer una politica de Estado antiterrorista al margen de las fluctuaciones políticas internas de los paises signatarios. En efecto el acuerdo –se señala –tendrá una duraciónindefinida aunque las partes tienen el salvoconducto de denunciarlo con seis meses de anticipación.Esto se explica por el simple hecho de que nadie puede predecir que un acuerdo entre gobiernos no impida que una de las partes vire políticamente hacia posiciones que el objetivo mismo del documento pretende ilusoriamente yugular en su totalidad.
Ocurre que los acuerdos antiterroristas como las alianzas militares tienen la exquisita vaguedad de la formula “Chile en el Atlantico y la Argentina en el Pacifico” pero estas perezas mentales solo pueden suplirse con el trabajo sistematico.
Los montoneros argentinos hasta hace poco eran asesinos,luego combatientes de una guerra civil no declarada con sus demonios bifrontes y dialécticamente complementarios ,mas recientemente victimas de un estado Leviathan puramente militar extraordinariamente belicoso que se levantó una mañana de marzo para matarlos a todos.
Si Túnez virase a la esfera iraní o la Argentina hacia posiciones propalestinas como el Brasil el documento en todo su articulado caeria por si mismo y una lucha de poder interno se transformaría simplemente en un problema de política exterior.
La Argentina ya tuvo experiencia en la materia cuando con motivo de la guerra de las Malvinas los objetivos militares la ataban al bloque de los No Alienados mientras el entonces canciller Costa Méndez oscilaba entre Cuba y seducir al senador James Helms de la extrema derecha americana para que apoyase las posiciones argentinas porque el país era en definitiva una trinchera occidental.
.Costa Méndez defendía exactamente los mismos intereses petroleros que defiende hoy Enrique Ezkenazy y Galtieri estaba obsesionado con la idea casi ingenuamente sacramental de enviar tropa argentina al Sinai para demostrar su alineamiento occidental mientras nuestros comandantes a nivel de capitán, mayor y teniente coronel analizaban en sus vivacs la posibilidad de aliarse con Siria, la Urss y Cuba a la vez para aniquilar en las playas rocosas sin galimatias ideologicamente interpretativos a los britanicos.
Luego,volverían a jugar al rugby con ellos.
Un detalle que apunta exactamente a lo mismo en la endiablada redacción del tratado argentino - tunecino se refiere a la naturaleza de todo tratado que se desliza peligrosamente a. su extinción cuando la política interna determina por simple reacción de fuerzas internas su esencial caducidad.
Ocurre que los acuerdos antiterroristas ya son una incitación al casus belli permanente y a la ideologización de sus objetivos finalistas pero a la vez mueren de inanición ante la política de los hechos consumados.
Un detalle significativo al respecto es que un tratado criminalistico antiterrorista como el signado entre la Argentina y Túnez se efectuaba entre las partes con absoluta independencia de los acuerdos vigentes y preexistentes en el marco organizativo y de distribución de tareas de la Organización Internacional de la Policía Criminal, siglas de la OIPC mas conocida simplemente como INTERPOL.
Por el gobierno tunecino firmo el acuerdo Mihamed MEDJEGHAM y por la Argentina los responsables de las máximas políticas estratégicas en materia de seguridad interior que como se ve resulta muy difícil diferenciar de las necesidades de la globalización antiterrorista que las catapulta como un salto de garrocha hacia el marco mundial y las apuestas arriesgadas.
Bush y Rumsfield y Cheyney entendieron tarde el asunto.
Todo tratado omnicompresivo y escueto deviene inactual en el mediano plazo pero sirve lacónicamente para extender y sobreexceder la soberanía nacional y sus limites preventivos hacia fronteras lejanas y fructíferas.Ese fue el primer mojón de intercambio de inteligencia antiterrorista con el mundo árabe y es bastante notable que los especialistas argentinos que hablan de misiles escondidos en la calle Posadas o embajadores de incauta factura reciente que declaran como sagrados inexistentes delitos de opinión que cumulgan con sus propias obsesiones ignoren el asunto.
El terrorismo es una herramienta , plantea armisticios,jamas un arbitraje,menos aun una paz duradera.
El viejo probervio siciliano está allí para explicitar que cierta gente alguna vez se suicida pero en verdad nadie sabe muy bien quien lo hizo.
