Por Edgardo Arrivillaga
Pocos días después de que en una calurosa Buenos Aires un grupo de tareas se hubiese llevado del cuello a los responsables del Banco Comercial de la Plata en una operación de búsqueda de lavado de dinero que adquiriría ribetes realmente grotescos Bernardo Neusdtadt comenzó a pasearse públicamente por la calle Florida saludando gentilmente a la gente que pasaba.
Necesitaba que lo mirasen.
Necesitaba que vieran que estaba en libertad.
Neustadt no era judío como muchos presumen sino que –por el contrario-su nombre corresponde a la ciudad de Neusdtadt, en Austria y había sido educado en rígidas pautas católicas, que solo su profesión bohemia y su abrumadora miopía que lo acomplejaba lo impulsaba hacia el conmovedor deslumbramiento por las mujeres espigadas .Y caras.
Había hecho dinero con la revista Extra vinculada a los militares y su secretario de redacción en aquel entonces era el vigoroso Miguel Bonasso, futuro jefe de prensa y suboficial Montonero en Europa, cubría las excelencias periodísticas de un periodista que prefería hablar.En la televisión Bernardo encontró su formato mas adecuado antes que editar, escribir o aburrirse en los meandros de una nota de buena factura.
Estaba hecho para las cámaras.
El primer sentimiento de inseguridad con respecto a sus protectores lo tuvo cuando Bonasso publico una nota que era un inesperado reportaje al teniente Francisco Julián Licastro quien se encontraba en situación de disponibilidad por liderar una línea peronista dentro de la batería de artillería del Colegio Militar de la Nación ,unidad a la que estaba afectado como oficial de impecables credenciales de servicio.
Si Licastro había sido el abanderado con mejor promedio de su promoción desde Álvaro Alzogaray en los años 30 también había sido el cadete que rechazó pertenecer al arma de caballería para integrarse a los cuadros de la batería de artillería y portarle finalmente la bandera de guerra.
Era un lector de Emil Luwdig y junto con José Luís Fernández Valoni sospechaban que el ejército estaba condenado a desaparecer si continuaba una línea política en la que los militares vivían en West Point y el resto de los argentinos en la Argentina.
Los dos tenían predicamento sobre el cuerpo de cadetes formado por nacionalistas ,peronistas y una tercera parte de liberales que el teniente Buitrago – otro artillero y posterior edecán del general Menéndez en Malvinas-hacia desfilar con visible fastidio de los cuadros bajo el rimo de la Marcha de la Libertad.
De noche algunos cadetes le ponían subversivamente Pompa y Circunstancias y el fantasma de Perón daba vueltas por el Colegio Militar que se alineó como un hombre solo detrás de Juan Carlos Ongania.
Exactamente igual que Neustadt y Timerman.
En el caso de Licastro alguna fantasía napoleónica, otro artillero pero con destino universal, predestinaba esa elección por el arma de Santa Bárbara y su futuro peronismo.
Los dos ex cadetes que le habían llevado a Bonasso un preciso trabajo sobre los tenientes rebeldes pertenecían uno al arma de caballería –fue ejecutado luego de un training en Yugoslavia y Argelia fomentado por Jorge Antonio –y el otro era un esgrimista pero de infantería con virtudes diplomáticas genéticamente heredadas.
Fanny Lerner, un joven literata cuasi lesbiana en la época que en que el lesbianismo era visto con mirada de brocha gorda había colaborado en el asunto.
Terminaron el trabajo en el primer piso de la vieja confitería La Paz, plagada de mencheviques, bolcheviques, peronistas y de todos los ismos que se pudieran concebir.
Licastro había dado el OK para su publicación.
El trabajo se publico, Bonasso cayo en desgracia y Neustadt habló largamente con el general Sánchez de Bustamente para aclarar la cosa.
Superó la crisis con el partido militar.
Pero tuvo la sensación de que los militares recitaban en latín sin entenderlo.
Pero en ese verano de violencia e ingenuidad –se hacían apuestas acerca del régimen militar y se decía que no llegaba intacto al Mundial de Fútbol- preocupaciones más directas atenazaban el cuello y la escasa saliva de Bernardo.
Lo acababan de soltar luego de una operación lanzada contra el grupo Graiver en donde un movimiento de lavado de dinero y evasión impositiva se había convertido en un eje estratégico del poder militar y del general Saint Jean contra los abastecimientos económicos de los montoneros.
También, por la pelea intrajunta entre halcones geopolíticos y liberales que afloraría definitivamente en Malvinas cuando gente como Seineldin sostenía que había que liquidar a patadas en el culo a los generales y pasar la línea de mandos de la guerra a mayores y capitanes que eran los que querían un despliegue agresivo frente a la defensa triste de Menéndez.
Una defensa agazapada en sus encogidos pozos de zorro.
Timerman padre también caía en la volteada junto con el desaparecido David Graiver ,el segundo del capitán de fragata Francisco Manrique en Bienestar Social ,uno de los hombres que sostenía que el asesinato de Pedro Eugenio Aramburu era un golpe directo contra el peronismo, contra Perón y contra la línea conciliadora que ya había logrado imponerse en la liquidación de Arturo Frondizi frente a otra que no solo planteaba el fusilamiento de Frondizi sino la eliminación física de Perón.
Prospero Fernández Albariñós, el viejo capitán Ghandi, seudonimo de un profesor de estudios secundarios de la Libertadora y amigo de Victoria Ocampo había escrito un librillo sobre el asunto que se llamaba ZZ en la Argentina remedando el film de Costa Gavras.
Hay que matar a los extremos sostenían esos militares con una dialéctica desesperanzadamente impolítica que quería volver gran parte de la historia argentina a fojas cero.
Manrique, que había pedido la baja en la Armada para dirigir sin vueltas Correo de la Tarde era un amigo de Israel
Bernardo había cometido un error jurídico que había saltado en la exhumación de los documentos Graiver.
Se trataba de un documento con fecha febrero del año en curso en el cual se sostenía que los señores Bernardo Neaustadt “ reconocen por el presente adeudar las obligaciones que correspondían a la Banque pour l Ámerique du Sud respecto del mismo Neustadt.
El articulo 2 del acuerdo fijaba como “monto total y definitivo de dichas obligaciones la suma de un millones de pesos argentinos, monto al que por quita convenida de valores las partes reducen sus derechos y obligaciones.
El punto 3 subraya que los señores Bernardo Neudstadt subrogan por los valores originales de sus créditos, todos los derechos que tenían sobre los mismos respecto del expresado Banco, aceptando los Señores dicha subrogación.
El articulo 4 señala que los Señores Bernardo Neudstadt reciben de conformidad la suma acordada en el punto 2, otorgado por el presente formal recibo y definitiva carta de pago por todos los créditos que son objetivo de éste acuerdo”
Sigue olografa en el documento de marras la firma de BERNARDO.
El problema no era una pulseada entre judíos y católicos-en 1966 ya el IOR vaticano de Marcinkus se había integrado con el Banco Roshtchild vía Pompideau, sino una simple diversificación de intereses y capitales inseguros que terminarían por financiar a los Montoneros porque Graiver pagaba intereses mas altos y ofrecía la protección política de Gelbard.
En el Vaticano Marcinkus ,antes de la llegada de Juan Pablo I y Juan Pablo II había entablado años antes negociaciones con el grupo Rockfeller,el Chase Manhattan Bank y su operador mas confiable era Aldo Samaritani.
Pero venció en ese momento la opción europea.Los grupos judíos europeos habían derrotado a los grupos judíos norteamericanos que recién tendrían fuerza con la llegada del embajador Maxwell Raab, hombre de confianza de Reagan y hombre de conversación fluida con el argentino Guillermo Patricio Kelly.Y con la gente de Il Resto dell Carlino ,de Florencia.
El Vaticano, por su parte, con su tremendo capital inmobiliario y potencialmente turístico pasaba a recibir cinco millones de dólares anuales de la época, enjugando simultáneamente todos sus pasivos.
Era una solución ideal porque el Vaticano era deficitario y los capitales de las grandas bancas se disputaban su salvataje .Que en su gran parte fueran de origen judío u holandés era absolutamente indiferente.El dialogo interconfesional estaba en marcha e Israel era parte del dispositivo Occidental mas allá de que el Papa y Andreotti sugerían darles un barrio y una bandera al pueblo palestino para legitimar un estado que la ONU había legitimado.
Monseñor Fausto Mallianc supervisó el traslado de los fondos hacia Paribas, esta ultima una sociedad controlada por Paris y los Países Bajos.
Holanda.
Cuya princesa hoy es argentina.Y Zorreiguieta.Y ya tuvo dos atentados que le rozaron la ropa.
Coppola no contó nada esto en su trilogía sobre la familia Corleone porque es un tema denso y aburrido, pero algo sugiere cuando hace aparecer al hombre suizo del traje gris casi en cámara oscura.
Timerman padre, en la mira por su ideología socialdemócrata y necesidad de anclaje liquido fue simplemente quien sobrellevó el mayor peso de la embestida.
Ni el ni Graiver eran Rockfeller.Tampoco vivian en West Point.
Eran los inadvertidos Lee Oswald de una operación política financiera mayor y asi por el momento terminaron.
