PERDIDA DE IDENTIDAD Y PERTENENCIA

En nuestros días se nos presenta destruido el sentimiento de pertenencia. La comunidad Argentina luce absolutamente permeable a captaciones sectarias del más variado contenido.

Brillan heterogéneos sistemas de pensamiento mágico, cuyos rectores exhiben disfucionalidades neurológicas y estados de exaltación o ensimismamiento místico aun en el ejercicio de la función publica.

Cuando se soporta por miedo, se extiende la autocensura, se tolera la practica del "doblepensar", la multiplicidad de las contradicciones discursivas es corriente y solo interesa recordarlas con el chiste, podemos decir que el "lavado de cerebro colectivo" y la implantación de consignas móviles está consumada.

Los vicios de la política democrática son maximizados, con soportes reales y racionalidades estadísticas que ayudan a crear un ambiente antipolítico más sutil que el de las "urnas bien guardadas"

Sobre el apotegma del costo o el gasto político se edifica una estructura cuyo propósito es desplazarlo del espacio publico y concéntralo en la promoción y legitimación censitaria de la representación.

Bastaría exigir, por ejemplo, el respeto de articulo 55 (ex 47) de la Constitución Nacional que establece que para ser senador es necesario "tener una renta de dos mil pesos fuertes o una entrada equivalente"

Reviven en este marco las palabras de Spengler; "no hay soldado más obediente que el lector de diarios", agregamos "y los televidentes" neutralizados en su aptitud de reflexión por la saturación de información y desinformación, entretenido a veces por espectáculos circenses decadentes, auténticos opiáceos de los pueblos.

La encriptación del lenguaje, las frases asexuadas, neutras (Vg. necesidades primarias insatisfechas, por pobreza y miseria, en sociología, rentabilidad negativa, por pérdida, ayuda externa, por endeudamiento y planes de competitividad en lugar de promoción industrial, en economía, gobernabilidad, por conducción política)asisten en la tarea de neutralizar iniciativas "ab ovo" y para acompañar la entronización del llamado "pensamiento único"

Esta denominación adolece de infertilidad mística. Al demandar explicación desaparece el soporte psicológico. Pone trágicamente de relieve la efectividad de la penetración en el inconsciente de la tribulación, el miedo y el peligro de caer en patologías narcisistas, neurosis de vacío y angustia.

Esta atribución impura, del antagonista se acentúa la dificultad para llenar de sentido proyectos de sociedad. La clásica estrategia del "dividit et imperat" que emplea su contendiente resulta paradójicamente ayudada, toda vez que rebajada la potencia del lenguaje, contribuye a la censura por confusión.

Lo contrario de lo ocurrido con la Revolución Francesa a la Edmund Burque caracterizó esencialmente como la de "una revolución en el lenguaje".

En momentos que más exigen del pensar la estrategia de la confusión esta destinada a no dar tiempo para reflexionar y decidir con autonomía.

Es suficiente para su éxito que se dude de la calidad de la información, que la sospecha de hechos ocultos o la falta de "algo mas" así como la velocidad y cantidad de sucesos receptados se traduzcan en indecisión e impidan pensamientos consistentes y convincentes y desplazamientos apropiados.

Lo importante es que el juicio sobre un mismo tema pueda ser alterado total o parcialmente por intoxicación. La manipulación de datos y estadísticas debe conducir a la autocensura de los más exigentes. El arrepentimiento público y la delación son las armas incentivadas por la nueva Inquisición.

Estando con Blanislav Gosovic, doctorado en la universidad de Berkley y Belgrado, florece "una especie de hegemonía intelectual global (HIG) para influir con alcance mundial y homogeneizadamente en los individuos para que evalúen, interpreten y expliquen los procesos y fenómenos contemporáneos por medio de ese marco conceptual dominante... Es utilizado para configurar los contextos analítico y cognitivo en los que se basan los gobiernos y las elites mundiales, es decir, los encargados de adoptar decisiones y políticas, los que influyen en la opinión, y los intelectuales ..."

"Se tiene que difundir, continua, el uso frecuente y generalizado de un numero limitado de palabras de moda y tópicos, comprendida en una fraseología "correcta" que contribuye a ocultar a la opinión publica los problemas subyacentes" ("La Hegemonía Intelectual Global y la Cooperación Internacional en Materia de Desarrollo", conferencia en la reunión "Mas allá del Consenso de Washington", Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Universidad de la UNESCO, junio 1999)

De allí la reserva inconsciente de rehusar tipificar como capitalismo degenerativo al trotzquismo financiero, con especuladores y acreedores fraudulentos y codiciosos mundializados, preñado de darwinismo social, con opulentos que se piramidalizan, canibalizándose y desprovistos esclavizados colocados en pugna. Todo bajo una organización estatal nominalmente republicana y democrática pero realmente regida por oligarquías o poliarquías en colusión y autismo asistidas o controladas por una "tecnocracia ilustrada"

Tanto en su construcción racional como en su practica la filosofía de este capitalismo degenerativo se comporta de acuerdo con las mismas reglas y actitudes que rigió el "socialismo real" en la ex URSS.

Con igual pretensión, el nuevo materialismo científico reemplaza la lucha interclasista por la lucha competitiva "tout azimutes" donde el enfrentamiento armado clásico en gran escala esta interdicto.

Con idéntica filosofía idolatra un pretendido funcionamiento "natural" y por tanto libre del mercado para asignar adecuadamente los recursos. Una teología reemplaza a la otra. El reduccionismo del mercado reemplaza al reduccionismo clasista.

En el capitalismo degenerativo la libertad de mercado es una quimera empleada como arma principal de la agresión psicológica por lo que resulta licito calificarlo también como capitalismo autoritario.

El discurso impregna fácilmente. Neutraliza y envía a la periferia las oposiciones porque el "diktat" es presentado con una capa envaselinada de invisible y deletéreo dogmatismo. Para aquellos que se atreven a su limpieza y descubrir la intención, los titulares de patentes de opinión correcta, abrieron un Gulag virtual donde son "enviados", según sea la gravedad del pecado, previo suplicio del descrédito, la ridiculización y la destrucción de la idea con macizas palabras peyorativas como "miopía, ignorancia, improvisación"

 

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