LAS COMUNAS DE IBARRA FALTARON A LA CITA

Anunciada con bombos y platillos en período electoral la descentralización de la Ciudad de Buenos Aires no se ha producido. Ocurre que el gobierno central teme que se repita en la Ciudad Luz del extremo sur lo que ocurrió por años en las comunas parisinas. Administrada la centralidad por la izquierda, generalmente socialista, las comunas barriales permanecían obstinadamente aferradas al eficientismo de los católicos socialcristianos de Jean Lecanuet y el postgaullismo hiperdinámico de Chirac.

El presente informe arroja otra mirada sobre la realidad de la descentralización que faltó a la cita.

 

La ley de comunas debería ser votada antes de octubre del corriente año pero a pesar del plazo impuesto por la Constitución de la Ciudad llegará y a juzgar por el estado de situación actual el plazo expirará sin que la letra de la ley se cumpla.

Analizando la gestión del Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra vemos que a dos meses de asumir la jefatura, en agosto de 2000 renunció el vicepresidente de la República, y en medio de dicho acontecimiento se encontró con una inundación sobre la Ciudad sin que haya podido evitar el desastre.

Las excusas sobre la herencia recibida pusieron al descubierto la falta de planificación y puesta en marcha de un plan hidráulico, habiéndose repetido el fenómeno ya muchos meses después de iniciada la actual gestión de Ibarra.

Pese a los bríos declarados al comienzo de su gestión destinados a realizar la reforma administrativa y descentralización de la Ciudad , luego tuvo que volcar sus esfuerzos a impedir fuga de frepasistas por la llegada del Dr. Cavallo la Ministerio de Economía.

A partir de dicho momento, Ibarra rearma su gabinete, con participación de Ariel Schifrin pretendiendo revitalizar la gestión municipal con resurgimiento del postergado sur, la extensión de los subtes.

Pero antes de las elecciones las palabras no alcanzan.

La mentada reforma de la descentralización política y administrativa de la Ciudad pretende dividir según proyecto oficialista en 8 comunas a la Ciudad. Schifirin elaboró 4 proyectos de ley reordenando el andamiaje administrativo de la Ciudad para que coincidan. Si dicha ley de aprobara , en 7 meses se estructuraría y descentralizaría la administración .

En la actualidad funcionan 16 centros de gestión y participación, 12 áreas de salud, 28 circunscripciones electorales y 53 comisarías. Con la reforma se convertirían en 8 comunas y 44 subsedes.

En resumen habría un gobierno central y gobiernos barriales con autoridades propias votadas por los vecinos.

Cada comuna sería gobernada por una junta cuyo presidente sería quien obtuviera mas votos y al frente de cada administración habría funcionarios de carrera. Dos de los 4 proyectos de leyes presentadas en el mes de junio podrían tener aplicación inmediata creando Cuerpo de Inspectores polivalentes , pero que desarrollarían su tarea en los actuales centros de gestión y participación, nada relativo a la formación de las comunas como establece la constitución. Es decir un modo de disimular la postergación de la sanción de ley de comunas, vigorizando las funciones de los actuales centros de gestión y participación.

Como lógica consecuencia, el gobierno central de la Ciudad Autónoma de Bs. As. ( la Jefatura de Gobierno) perdería espacio de poder como consecuencia directa de esta reforma.

Por ejemplo, el presupuesto sería participativo y esto comenzaría a regir a partir del funcionamiento de las comunas, implicando esto que los vecinos en Asamblea podrán operar sobre prioridades del Barrio y cada representante de cada barrio deberá ser escuchado por la legislatura

Además se ejercerían por parte de las comunas fiscalizaciones de uso de espacios públicos, planificación y control de los servicios comunales. Es decir que apunta a una verdadera participación ciudadana en los asuntos comunales.

Antes de aprobarse la ley de comunas debe estar lista la ley electoral.

No parece ser de interés prioritario de la jefatura de gobierno la concreción de la descentralización administrativa, aunque han realizado un maquillaje a través de los actuales centros de gestión y participación que en definitiva no solucionan los graves problemas de fondo que aquejan a la Ciudad y en particular a cada uno de los barrios porteños.( por ejemplo sería necesario encarar un plan hidráulico en las zonas de fácil inundación, que se podría gestionar rápidamente a través de las comunas, o creación de centros de atención de salud en zonas del barrio sur que son ostensiblemente afectados por la crisis económica )

Un aspecto a tener en cuenta es que la división de la ciudad en comunas,- que en otras ciudades del mundo se ha dado con éxito- es que generaría una mayor eficiencia administrativa, daría respuestas más rápidas a los problemas zonales, las organizaciones de bien público, sociedades de fomento tendrán un canal directo de acceso en los consejos consultivos y un ámbito de propuestas para canalizar las dificultades que se presenten en cada sector.

Nadie quiere saber nada de una nueva división y mucho menos en un año electoral, lo cierto es que la iniciativa se encuentra paralizada en el parlamento aún a 60 días de las elecciones y del vencimiento del plazo constitucional dispuesto.

El nuevo diseño de la Ciudad generaría tirones en el sistema de representación política y eso resulta grave para el partido gobernante ya que es visible la falta de acción en la ejecución de obras en general dentro del ámbito de la ciudad que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

El Acertijo-

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