Rusia ingresa en el mercado latino de hidrocarburos

La caza al petróleo rojo

Por Zasa

Colombia es un polvorín heterodoxo, o mejor, un lugar con todos los componentes necesarios para que se produzca una perfecta combustión: Ejército, guerrilla, paramilitares, narcos, marines, agencias de inteligencia de países varios y ahora también se suma un nuevo ingrediente, los rusos. El país del café y de otros estimulantes, se ha convertido en el sitio ideal para una novela de espionaje y confrontación moderna. Y el botín de guerra, compitiendo con los 630 mil millones de dólares que mueve el narco, es -una vez mas- el petróleo.

La Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), una compañía estatal, firmó un contrato de producción con el consorcio Colombia Energy, conformado por la petrolera rusa Rosneft y las nacionales Petrotesting y Holsan Chemicals. A finales de mayo, la petrolera estatal estableció 16 contratos para la exploración de siete campos con multinacionales que ya están operando en el país.

A través de este convenio, Rosneft, una de las cuatro empresas más importantes de Rusia, entra por primera vez en América Latina.

La intención de las tres petroleras será aumentar la producción de crudo en Putumayo, una zona selvática donde existe una de las mayores concentraciones de cultivos de hoja de coca y cuyo control territorial es disputado por los movimientos de liberación rebeldes y los grupos de ultraderecha.

Colombia produce en promedio 700.000 barriles diarios de crudo, que en el último año representó alrededor del 35 por ciento del total de las exportaciones de este país.

Sin embargo, la producción ha sufrido una crítica reducción en los últimos meses por los constantes ataques contra la red de oleoductos.

En lo que va del año, se han ejecutado más de 98 atentados dinamiteros contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas, el segundo más importante del país para la exportación de crudo. Esa tubería permite sacar hasta un puerto en el Mar Caribe el petróleo que se produce en los campos de Caño Limón, ubicados en el nororiental departamento de Arauca y operados por la estadounidense Occidental Petroleum Corp. .

Ecopetrol anunció el martes que la producción de petróleo en Colombia cayó 18,71 por ciento en mayo de 2001 a 560.400 barriles diarios, en comparación con los 689.400 barriles por día producidos en el mismo periodo del año anterior.

La suscripción del nuevo contrato hace parte de la Ronda de Negocios 2000, uno de los procesos de licitación más importantes para Ecopetrol en los últimos años.

La penetración rusa en el flanco débil de América Latina no es demasiado sorprendente. Tanto la crisis balcánica en Macedonia como la creciente influencia de Teherán sobre Cechenia e Inguscia, repúblicas irredentas y musulmanas de la ex URSS, comprometen el ambicioso diseño petrolero y talasocrático que apunta a vincular los oleoductos del extremo este eurasiático con las aguas del Mar Negro buscando la salida hacia los puertos mediterraneos. Si se suma a ello la presencia de Cháves en Venezuela y la fragilidad de las explotaciones bolivianas, jaqueadas por los piqueteros, el nuevo diseño imperial ruso presenta una lógica de hierro: jaquear a los americanos en su propio hemisferio de influencia, obtener ventajas comparativas en países de mano de obra barata y readquirir peso específico mundial después del desguazamiento soviético de 1989. El pensamiento de Antón Zhiska acerca de las guerras iniciáticamente petroleras sigue teniendo validez.

 

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