GROSSO ASPIRA VOLVER A CIUDAD GOTICA

escribe el Acertijo

 

El jueves 14 de junio se llevó a cabo en el tradicional local del sindicato del Calzado, en la calle Yatay, una cena de muy pocos comensales convocada por su secretario general, Agustín Amicone. Allí se mostraron algunas de las disyuntivas que enfrenta el peronismo de la Capital, que no son las que aparecen en los diarios.
En esa cena, el ex-intendente y último caudillo del peronismo porteño, Carlos Grosso, expuso ante cuadros sindicales y dirigentes de circunscripción un proyecto que está desarrollando en reuniones como esa desde hace dos años: reconstruir el peronismo de la Capital con una dirigencia nueva, con inserción social y comprometida con un proyecto reminiscente del desarrollismo, proyecto en el cual se reserva el rol de "director técnico".


La lista que está tejiendo para la elección interna anunciada para el 5 de agosto incluye a un prominente "lobbista" de la industria farmacéutica y a representantes orgánicos de las dos CGT, la de Daer y la de Moyano.
El proyecto no es meramente local. Grosso ve al PJ del 2do. distrito electoral del país como partícipe inevitable de la discusión nacional, a la que se considera en óptimas condiciones para dar. Claramente, está mucho más cerca de De la Sota que de Ruckauf (un reciente artículo de su autoría se titula "La sonrisa del Guasón") y, aunque el rival inmediato a batir es Béliz, reserva su cuestionamiento ideológico más vocal para Cavallo (otro artículo suyo se llama "El regreso de Hannibal"). Su planteo al respecto es: "Si el proyecto que estamos construyendo fracasa, el peronismo porteño deberá aliarse inevitablemente al centro derecha liderado por Cavallo para tener alguna chance".

Justamente, en esa cena estaban presentes, por la vieja relación de Amicone con Ciudad Nueva, el grupo peronista que apoyó a Cavallo en la Capital en la elección de diputados del '99 y en la de Jefe de Gobierno de 2000, sus dirigentes Abel Fernández y Hugo del Rey. Su respuesta fue: "La perduración de la alianza con Cavallo, que ya se dió en los hechos, depende de lo que él haga en el futuro; pero el peronismo no debe descartarla por un planteo teórico, o se condenará al progresismo estéril y vacío que es todo el discurso de Alfonsín y la maldición de la Alianza. Además, más allá de apuestas sobre futuras candidaturas presidenciales, la elección que decidirá el curso político a partir de este año es la de la Provincia de Buenos Aires, y en Capital no podemos ignorar las alianzas que se den allí".

Aparte de la discusión estratégica, una crítica que se escuchó después a la propuesta de Grosso fue: "Lo de Carlos está bien como ejercicio de pizarrón, pero la gente, aún el afiliado, vota al que conoce, y Béliz es conocido. Está bien, para muchos de los nuestros no tiene historia peronista, pero... A quién tenemos en Capital que la tenga, sea reconocido por la gente, y ésta esté dispuesta a votarlo?" Alguien contestó "A Irma Roy, si se separa de  Gustavo.

Otros observadores sostienen  que la resurrección de Grosso -impulsada desde la revista de Hadad, La Primera- tendría una inequívoca inspiración menemista, lo cuál resultaría ser bastante lógico si se considera la larga pelea de fondo que mantiene el ex presidente con su ex vicepresidente, Carlos Ruchauf, principal inspirador de las apetencias de Béliz en la capital. En la misma línea de pensamiento se observaría un eje Menem-Dela Sota al cual podría sumarse Grosso, tradicional adversario de Béliz en el distrito cualitativamente mas importante del país. Otro detalle que no escapa a los observadores es que la maniobra fortalecería al gobierno, despedazando al peronismo en un distrito que le es adverso y traccionando al funcionariado justicialista que aún revista en la administración pública hacia una convergencia cara a los intereses de Coti Nosiglia y sus amigos.

Hoy en día las maniobras transversales insinúan al Gran Oriente del Egipto antiguo y los guasones parecen  clonarse de un partido al otro. Otro problema subyacente es la orfandad logística que sufren los peronistas independientes y duhaldistas que apoyaron, en su momento, a Cavallo. El vertiginoso ascenso del Gran Timonel de la economía no los ha recompensado como esperaban y -por el contrario- el ajuste ha empezado por ellos mismos.

A su manera,también son los excluidos del modelo.

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