POR QUE LA ARGENTINA NO INTERVIENE (TODAVIA)

Las estrategias explicitadas en profundidad por G.A.U. respecto a la situación geopolítica y militar colombiana –en el marco interno—me eximen de cualquier comentario. Excepto uno: ¿Por qué no se aplica en este caso el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y por qué las Fuerzas Armadas argentinas son tradicionalmente reluctantes a la intervención directa?

Las respuestas son muy simples: el recurso al TIAR exigiría en un principio el pedido concreto del gobierno colombiano y una consecuente reunión de la OEA en la cual probablemente no se encontraría fácil consenso. Es muy probable que Cuba, Venezuela y quizás hasta Brasil constituyan un polo morigerador, en tanto que las islas vinculadas a la administración británica en el área del Caribe adoptarían una política de no intervención por exigencias de una política monárquica no automáticamente alineada con la norteamericana, como se cree. Recordar, si no, el caso de Granada.

El segundo punto se refiere a la naturaleza de las operaciones militares vistas desde el punto de vista argentino. Aquí el problema plantea algunos interrogantes. 1) No todas las Fuerzas Armadas argentinas están en condiciones de operar en un teatro de operaciones como la jungla colombiana. Esto exigiría conformar una brigada especializada, tácticamente reforzada –a medio camino entre un grupo comando y una fuerza de seguridad tan versátil como la Gendarmería Nacional. De la misma forma, sería necesario conformar una dotación de soldados, suboficiales y oficiales con características propias y diferenciadas del resto de las tradicionales armas del Ejército.

La especialización produciría –en los hechos—la configuración de un Ejército en operaciones dentro del Ejército mismo, y esta relación bifronte de la misión y funciones de una fuerza Armada se traduciría automáticamente en un régimen de carrera diferenciado. Tendríamos un núcleo combatiente y un grupo mayoritariamente pasivo abocado a la tradicional temática de la defensa nacional.

La brigada combatiente se transformaría a su vez en un selecto grupo operacional. Es poco probable que el resto de los países del Mercosur –en particular Chile—asistieran impasibles a nuestro alto nivel de intervencionismo en el Caribe..

También ellos querrían intervenir, también ellos tendrían que conformar nuevas unidades de combate que –por su especificidad—tendrían que integrarse con las tropas argentinas, lo cual exigiría inevitablemente un sistema de mandos por lo menos multinacional.

Asistiríamos prácticamente a la creación de una nueva estructura similar a los cascos azules, o blancos, abocados a la lucha contra el narcotráfico y de forma directa contra la guerrilla colombiana.

Estos problemas hacen que el apoyo a Bogotá se limite a un cauteloso enunciado en áreas logísticas --y eventualmente de inteligencia.

De todos modos, la situación puede evolucionar, tal vez para peor.

(Edgardo Arrivillaga)    volver