EL SPECULATOR, EL ESPIA, EL HOMBRE DE LA ATALAYA.

Las situaciones de alto endeudamiento ocasionadas por acreedores desaprensivos en connivencia con actores de los países emergentes origina restricciones crecientes o imposibilidad de pago recreado el campo de batalla donde la actividad del especulador aparece como un ejercito atacando la solvencia del endeudado.

El speculator, que en el ejercito romano era el espía y también el soldado que desde la especula (atalaya) advertía sobre los movimientos del enemigo, asumió en nuestra época un rol activo donde no solo indica con sofisticados medios tecnológicos los lugares sensibles para la ofensiva financiera sino que también procede a demoler la voluntad del acosado.

A esta altura es licito preguntarse quien es el enemigo. Para Cavallo y Marx han venido siendo "unos muchachos jóvenes profundamente miopes sentados detrás de una computadora" y conspiradores externos y locales en búsqueda desenfrenada de la dolarización o la devaluación. El sector afectado por tales dichos no le presto atención. Las plusvalías que venían extrayendo bajo la confusión que invocaban despertaron la sospecha de que esa critica era simulada.

Se comenzó a observar una falta total de correspondencia entre la declamación de crecimiento como instrumento para combatir el déficit y el comportamiento adscrito al un estricto fiscalismo para dar seguridades a los prestamistas.

Cada escalón de seguridad impositiva no se considero limite por lo cual continuo el escalamiento especulativo de fuerzas financieras con alto poder de fuego monetario conseguido, no pocas veces, con la asistencia del "agredido".

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