Las alternativas principales de Cavallo

El ministro Caballo tenía tres alternativas:

a) Profundizar el ajuste fiscal para fortalecer los recursos destinados a satisfacer el aseguramiento de las deudas, tolerando las maniobras especulativas que se profundizaron desde su asunción (maximización del moral hazard) suponiendo que habrá pánico en la administración norteamericana en caso de que nuestro sistema monetario no resista como prestamista de último recurso. Presume que el FMI y Washington a pesar de todo asumirá esa calidad ante le inminencia de un siniestro sistémico
b) Acordar con los EEUU y el G7 un régimen de desaliento de préstamos depredatorios incluido un desglose de la deuda legítima de la ilegítima y un sistema de defensa contra ataques monetarios (minimización del moral hazard) y dejar que caigan en bancarrota los comprometidos con tales prestatarios.
c) Adscribirse a la señalada en a) tratando que la "inevitabilidad" de Calomiris acontezca en el futuro mas lejano posible, confiando en que el FMI dará los perdones (waiver) necesarios para los desembolsos que faltan según el acuerdo firmado con Machinea, porque las partes saben de la máxima bismarkiana  que "los acuerdos están hechos para romperse"

La primera alternativa quizás se asiente entre otros motivos en que los aportes de "soft money" realizados por la industria bancaria y prestamista al partido Republicano fueron de u$s 5.392.294, contra u$s 3.006.004 para los demócratas. No habría que confiarse porque puede suceder lo dicho por Paul Krugman "una de las características mas sorprendentes del presupuesto develado por Bush ... es el modo que castiga a la misma gente cuyos votos (no así sus aportes a la campaña) lo llevaron al poder" ( ¿Así les pagas, Bush?, La Nación, 21.4.01).
Pero puede darse el caso de que una crisis sistémica "repentina" sea muy bienvenida para los superbancos que les habilitaría, a costa de las entidades y "hedge funs" en falencia, una superconcentración y la
institucionalización de una entidad de
prestamista de ultima instancia transnacional que no seria justamente el FMI , acompañada de una reducción o eliminación de la cobertura de riesgo.
Si la recesión en los EE.UU. se profundizara la economía norteamericana se libraría de cargas de deuda y despejaría el camino para el triunfo de la ética protestante del trabajo.
En tal caso los abogados y lobbistas jugarían un rol importante ya que se sumarían los u$s 2.162.854 millones aportados a los republicanos a los u$s 9.798.878 millones efectuados a los demócratas en concepto de "soft money" Esta preocupación es percibible en el FMI que esta demostrando que no puede seguir tan fácilmente con la política que tan
acerbamente le reprenden sus adversarios que por otras o iguales razones abarca a los "globalofóbicos".

La segunda aparece de difícil instrumentación porque podría a la luz los elementos y alcances de este combate que ninguno de los actores del sistema financiero internacional incluidos los gobiernos quieren.

Por ello el ministro parece haber elegido la tercera puesto en el pensamiento de que, en el peor de los casos tendrá otro reto a encarar: el Dunkerque financiero.

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