FERNANDEZ VALONI Y EL FRENTE PRODUCTIVO NACIONAL
La reorganización del partido Acción por la República ha sido confiada a José Luis Fernández Valoni, una figura joven aún del peronismo histórico que combina una polifacética experiencia como joven militar enfrentado al gobierno lanussista, diputado redactor del régimen del servicio exterior de la nación en el periodo 73/76, vicecanciller de Cavalllo durante la gestión menemista y embajador en Ecuador durante el ultimo tramo de la gestión.
Las acciones de Fernández Valoni, destinadas a desarrollar una concepción organizativo-estructuralista, para encuadrar al partido en una concepción tan abierta y a la vez flexible como lo fue la reunión por el pueblo francés -un rassemblement- apunta a dar una unidad de acción a ese archipiélago de fuerzas dicotómicas que, como el segundo gaullismo, tejieron un arco que traccionaba enérgicamente, desde los resistentes históricos a las corrientes neoliberales encarnadas por Jean Lecanuet, Raymond Barre y el complejo desarrollista tecnológico que cimento en Francia la fuerza de los años gloriosos, en los cuales la economía crecía a ritmo incontenible; La unidad europea avanzaba al ritmo de la comunidad económica recién forjada y Francia se movía entre su vocación continental con Alemania, principalmente, y las tendencias atlantistas que la hicieron alinearse con la Nato, pese a no pertenecer a ella, durante las crisis de Berlín y Praga.
La herramienta para desarrollar estas acciones de unidad y evitar lo que Valoni llama "el cavallismo militante frente al cavallismo por invitación", será el Frente Productivo Nacional, una formación que incluye a sectores del cuero, el calzado y la indumentaria, perjudicados por el excesivo aperturismo hacia el Brasil, que se nuclean en torno a Agustín Amiconi bajo la sigla UTRICRA.

Otro sector lo conforman los peronistas de Ciudad Nueva, Abel Fernández es uno de sus impulsores, que acompañan la apertura del peronismo hacia el cavallismo desde 1999, cuando las corrientes duhaldistas y antiverticalistas de la capital, Rosario, Córdoba y la provincia de Buenos Aires liquidaron la tercera reelección de Carlos Menem en el congreso de Parque Norte. Se trata de cuadros y técnicos junto con amigos personales de Fernández Valoni pero son también herederos de alguna forma del antiverticalismo antiisabelino, que provocó fuertes cimbronazos parlamentarios antes del golpe militar de 1976.

Un tercer sector podría ser definido como morigerador de las corrientes liberales más extremas y allí se dan cita gente como: Cesar Tortorella, Gómez Galica y otros. Son peronistas que conservan nostalgia hacia el modelo económico sustitutivo del peronismo pero se reconocen también en el pensamiento de Aldo Ferrer, remozado últimamente con estudios sobre la globalizacion económica y las posibilidades de desarrollo e integración de las fronteras argentinas, un proyecto inconcluso para nuestro desierto infinito...

Esta galaxia de apoyos no es exactamente el think tank. Se trata de un grupo de reflexión y a la vez la herramienta que, sin salir de la legalidad parlamentaria, pretende evocar avatares antiguos: el movimientismo heterodoxo del '43 y el anclaje en las banderas occidentales cimentadas por el propio cavallismo durante gran parte de la última década peronista. Por el momento, la degradación de la economía argentina, sin rumbo cierto hasta hace poco, da fuerza a estas expectativas.

El desafío para el grupo será que el Cavallo economista no debilite al Cavallo político y -por el contrario- le otorgue vigor y competitividad en la temblorosa arena política que se avecina. Si esto es así y si las próximas elecciones serán simplemente un test pro o anticavallista el fernandezvalonismo tallará fuerte.

El director.

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