La Argentina en el laberinto.
Tt Cnl Enrique Venturino

Con la caída de muro de Berlín, surgieron cuatro paradigmas para

explicar la situación mundial, los cuales enunciados sintéticamente son los

siguientes:
     1. La visión de "un mundo armónico" con elementos comunes de

convivencia, rápidamente dejado de lado por la realidad y crudeza de los

nuevos conflictos que se sucedieron.
     2. La visión de "dos mundos, nosotros y ellos" (Oriente y Occidente,

Norte y Sur, ricos y pobres, zonas de paz y zonas de desorden).
     3. La visión del llamado "realismo clásico"; es decir, la afirmación de

los Estados que persiguen sus intereses nacionales.
     4. El paradigma denominado "puro caos", en el que, ante el

debilitamiento de los Estados, aparece una larga lista de problemas tales

como:
     a) La pérdida de valores espirituales, en beneficio de un materialismo

que coloca al hombre como objeto y no como sujeto de la historia.
     b) Proyectos de dominación mundial aplastando las nacionalidades.
     c) Un sistema financiero internacional deformador de los modelos de

producción de bienes y servicios.
     d) La quiebra de la autoridad gubernamental.
     e) Los conflictos religiosos, tribales o étnicos.
     f) Las mafias internacionales (armas, drogas, lavado de dinero, etc.).
     g) Los refugiados.
     h) Las migraciones.
     i) El terrorismo.
     Con el ataque terrorista a Estados Unidos, pareciera que nos estamos

acercando al último paradigma, sobre todo teniendo en cuenta como pareciera

ser, hasta ahora, la respuesta norteamericana. Este escenario se caracteriza

porque la escalada de los conflictos es aleatoria e impredecible, dada la

irracionalidad con la que actúan, él o los beligerantes.
     Ahora, a la "voluntad de resistencia" puesta de manifiesto a través de

los movimientos antiglobalización, se ha sumado la aparición de una decidida

"voluntad de lucha" de organizaciones no estatales, lo que hace evidente una

guerra de largo alcance" (en tiempo, espacio y medios) que sólo podrá ser

definida mediante el "quebrantamiento de la voluntad" de alguna de las

partes comprometidas.
     En este nuevo marco de situación, la respuesta coherente desde el punto

de vista nacional debería contemplar los siguientes aspectos:
     1. En el orden internacional, bregar por un entendimiento que se

sustente sobre la solidaridad, el bien común y los principios éticos de las

grandes religiones de la humanidad, que contemple las diferentes realidades

nacionales y que permita achicar la enorme e injusta brecha que separa a los

países desarrollados del resto, desalentando opciones irracionales para la

solución de los conflictos.
     2. Fortalecimiento del Estado, materializándolo especialmente en un

plan estratégico nacional propio orientado por las siguientes consignas:
     a) Patria Sanmartiniana, expresada en la vocación de integración

latinoamericana.
     b) Soberanía nacional.
     c) Defensa del bien común.
     d) Desarrollo del potencial nacional.
     e) Protección ciudadana.
     f) Concordia social.
     3. Reestructuración legal y operativa, sin mezquindades, de un sistema

nacional de inteligencia que abarque e integre a todos los medios

disponibles, caracterizado por una conducción centralizada (Central Nacional

de Inteligencia), que oriente la acción, y una ejecución descentralizada por

agencias, para incrementar la eficiencia y generar iniciativas creadoras,

teniendo en cuenta que, en este escenario, se hace cada vez más difusa la

diferencia entre defensa y seguridad.
     4. Una decisión política de ocupación de los grandes espacios vacíos

internos.
     5. Una armoniosa coordinación regional para la seguridad de nuestras

fronteras.
     6. Una conducción militar y de seguridad estrechamente coordinada y un

poder militar y de seguridad versátil, instruido y equipado para hacer

frente a las diferentes amenazas que se puedan presentar, complementándolo

con un sistema de reservas zonales, de pronta incorporación ante

emergencias.
     En síntesis, en este escenario de "puro caos" que pareciera se nos

viene en el futuro, acentuemos nuestra apuesta de bregar por un orden

mundial más justo, construyamos un proyecto nacional propio y, mientras

tanto, cumplamos con el viejo pero sabio dicho: "Si quieres la paz,

prepárate para la guerra".

volver