DESPUES DE LAS TORRES
LOS ESCENARIOS POSIBLES PARA EL TERRORISMO QUE SE VIENE, EL MUNDO FELIZ DE ALDOUS HUXLEY NO PARECE SER EL MEJOR DE LOS MUNDOS Y LA SEPARACIÓN ENTRE SEGURIDAD Y DEFENSA TIENDE A DILUIRSE. LA BUSQUEDA DE UNA RESPUESTA GLOBAL,NORMATIVA , ETICA Y MILITARMENTE EFICAZ PARA LOS HANNIBAL LECTER QUE ESPERAN A LA VUELTA DE LA ESQUINA. UN DIAGNOSTICO PRECISO QUE CONJUGA EL DETERRENTE POLITICO, SOCIAL , MILITAR Y DE SEGURIDAD PARA LOS PROXIMOS DIEZ AÑOS

ESCRIBE
MIGUEL ANGEL GUTIERREZ

Estos dos escenarios tiene un horizonte temporal de diez años, el primero sería el que considero más probable conforme las tendencias actuales, el segundo de tipo valorativo expresa mi voluntad de subordinar el orden y la seguridad al bien común global.


El escenario probable
La guerra fría finalizó con la disgregación del gran oponente sistémico, pero ello no trajo la paz mundial. El rol de actor monopólico del Estado-Nación en el sistema internacional ha sido erosionado por la emergencia de nuevos actores subnacionales, regionales y globales. Junto a nuevos actores económicos globales surgieron otros denominadas nuevas amenazas: narcotráfico, crimen organizado, proliferación nuclear, tráfico de armas y terrorismo. Este último se consolidó como la más importante amenaza mundial después del ataque al WTC en NYC y al Pentágono en Washington DC. La respuesta de los EEUU y sus aliados fue predominantemente militar y siguió sus lineamientos estratégicos apenas revisados después de la guerra fría.
La amenaza no fue considerada ideológica sino fundamentalista y también cultural, planteándose como una guerra entre el bien y el mal en el mundo. Esto acentuó la dificultad para diferenciar entre convicciones religiosas y actitudes fundamentalista o integristas. El fundamentalismo funcionó como una bisagra que articulaba la concepción religiosa con la percepción de reivindicaciones políticas justificando la guerra.
La falta de claridad con respecto a la identificación del enemigo se manifestó en la dificultad para determinar los blancos lo que generó gran cantidad de víctimas colaterales, por ataques a campamentos de refugiados, centros comunitarios y plantas de producción que luego no pudieron ser justificados como amenazas militares; lo que provocó grandes protestas por la gran cantidad de civiles indefensos víctimas producidos.
La distinción entre seguridad (interior) y defensa se diluyó; el elemento central de conflicto pasó a ser el control y la distribución de la información. La creación de un sistema central de alerta temprana implicó una severa restricción a la privacidad y la autonomía individual en todos los países, pero en particular en el propio EE.UU. Derechos individuales y sociales fueron ignorados; como la privacidad de las comunicaciones, la correspondencia, las relaciones familiares y aún los propios derechos electorales en aquellos países donde amenazaba la emergencia de regímenes populistas y/o nacionalistas.
El terrorismo perfeccionó su estructura de base a redes, con lo que ningún ataque militar pudo poner en seriamente en peligro su continuidad, aunque ocasionalmente produjera bajas entre sus dirigentes. Acciones de venganza escalaron hasta usar armas biológicas, y nucleares tácticas. Sus ataques usaron nuevos métodos y se dirigieron a blancos inesperados en cualquier parte del mundo, siempre que pudiesen considerarse símbolos del poder de los EEUU y sus aliados.
El impacto sobre la economía global culminó en un gran crack bursátil promediando el 2005 al producirse el default simultáneo de 3 países emergentes, ello sumió al mundo en la más extensa recesión que hubiera conocido, de la que no escaparon los países centrales, pero que fue sufrida más intensamente en los países subdesarrollados, los que acusaron a los EE.UU. por ello.
El número de organizaciones terroristas reconocidas se multiplicó por cien. Otros grupos radicalizados contestatarios y los constituidos como resistencia a intervenciones uni o multilaterales contra el terrorismo en ciertas regiones usaron también en forma esporádica atentados de este tipo para probar su propia existencia y hacer publica sus reivindicaciones.
Los miembros de dichas células eran pocos, pero muy adoctrinados y capaces de adquirir complementariamente una alta capacitación tecnológica. Los suicidas no actuaban por impulsos individuales sino en función de una fuerte identificación familiar, de clanes y comunitaria lo que los hacía muy difíciles de distinguir del resto de la población civil.
La nacionalidad en cambio actuaba como un distractor, por constituir un factor suficiente que sirviera para establecer la identidad, pertenencia y lealtad de los agentes de destrucción incriminados para poder asegurar así su represión. La nacionalidad o ciudadanía desde la perspectiva terrorista no era una comunidad de pertenencia: si no tan sólo un medio para que personas de muy distinto origen: árabe, africano, asiático, incluso europeos y americanos pudiesen disponer de documentos, de trabajo, o radicación, para encubrir su verdadero objetivo.
Desarrollaron una organización compleja, altamente descentralizada en el planeamiento, la preparación y la logística, reuniéndose solo para lanzar operaciones, que podían tener lugar en cualquier lugar del mundo. Para actuar globalmente; contaban con células dormidas en prácticamente todos los continentes, lo que fortalecía su movilidad y los hacía muy aptos para eludir los esfuerzos antiterroristas organizados sobre bases casi exclusivamente nacionales.
Múltiples células diferenciadas eran coordinadas en cada caso, -los miembros desconocían los detalles y la magnitud de la operación- en tanto otras organizaciones políticas o delictivas locales que colaboraban por dinero, armas, drogas o simplemente por simpatía le brindaba eficaz apoyo en el terreno. Esto obligaba a la investigación posterior a los atentados a superar las restricciones nacionales de las fuerzas de seguridad ya que necesariamente debe extenderse a muchos otros países.
La planificación a mediano y largo plazo del terrorismo, le otorgaba ventaja en relación con la respuesta de los estados oponentes cuya inteligencia y seguridad trabajaba a corto plazo.
El sistema de armas era extremadamente flexible, incluyendo el uso de instrumentos de uso civil cotidiano solo restringido por la capacidad imaginativa o ideativa de los terroristas.
Nuestro escenario normativo
Tras el atentado al WTC, Pentágono, y Departamento de Estado EE.UU. lideró una nueva guerra mundial: contra el terrorismo; siguiendo criterios estratégicos convencionales con escasa suerte y provocando fuertes reacciones regionales y locales. Frente a esto tuvo que reformular su concepción estratégica de seguridad y defensa primero, y después al advertir que la misma no era aceptada sin reservas por todo el mundo, a proponer una estrategia global que fuera acordada con otros actores fundamentales.
Organizaciones no gubernamentales con una proyección global, interinstitucional e interdisciplinaria comenzaron a estudiar sistemáticamente la amenaza terrorista y a proponer, poco a poco, políticas consensuadas desde diferentes perspectivas. Una iniciativa europea permitió que se adoptara una estrategia común de la OTAN, la Unión Europea y Rusia, la que sirvió de base para posteriores acuerdos con China, India, Japón y otros organismos regionales para brindar una repuesta global.
Esta estrategia privilegió el valor de la vida humana, esta no quedó circunscripta a consideraciones de seguridad sino que adquirió una significación integral que incluyó estándares mínimos de salud, educación, servicios y vivienda dentro de la estrategia global, las que conformaron estrategias globales. Las políticas y acciones subsecuentes fueron formalizadas regionalmente y fueron ejecutadas por los estados nacionales.
Las instituciones financieras internacionales desarrollaron una fuerte autocrítica con respecto a sus políticas generales aplicadas a países con muy diferentes grado y potencial de desarrollo, y reformularon planes apropiados a ser realizados con participación del sector privado y la sociedad civil.
Ambas meta-estrategias, lograron en poco tiempo reemplazar las instituciones caritativas con que organizaciones terroristas encubrían su accionar en las regiones más críticas del mundo.
La economía mundial que comenzó un prolongado periodo de recesión después del atentado al WTC, realizó grandes cambios en los modos de conducir los negocios. Se prestó atención a la eventual necesidad de relevo de sus cuadros de dirección, -asimilando la experiencia de muchas empresas en el WTC- preparando interna y externamente personal para ello,
Se puso mayor atención a cuestiones como la responsabilidad social en relación con todo el ciclo de sus productos o servicios. Las empresas vincularon su imagen con la participación en programas comunitarios. En relación con su personal, la seguridad exigió exhaustivos controles de lealtad, lo que hizo que se persiguieran condiciones de seguridad en situaciones de conflicto con derechos fundamentales de la persona humana.
El terrorismo después de un corto periodo de expansión, donde se articuló con otros movimientos radicales de protesta de tipo social que adoptaron formas de violencia política, fue perdiendo terreno. Una fuerte campaña educativa global basado en la primacía de la vida humana y la solidaridad fue aislando los elementos radicalizados.
Dos elementos adquirieron importancia en el tiempo: un acuerdo de los multimedios globales para embargar la información en vivo sobre actos terroristas, canalizando piezas seleccionadas de información sobre este tipo de acciones a través de sus canales habituales con una perspectiva fuertemente crítica.
Una más adecuada coordinación internacional de organismos de inteligencia y seguridad en la lucha contra las acciones terroristas se complemento con una corte internacional para juzgamiento de los autores, conforme una legislación común, lo que permitió superar debilidades nacionales y eliminar santuarios para dichos delincuentes.
En prácticamente todo el mundo se adoptó un fuerte énfasis en la educación como medio para reducir la inequidad en el acceso al trabajo y brindar un nivel de vida digno para todos.
Formas democráticas participativas fueron el instrumento de la secularización del poder político en los más importantes países islámicos, los que sin perder el fuerte carácter social de su religión se orientaron hacia el desarrollo económico bajo la dirección de nuevas generaciones.
Debilitada la relación ciencia defensa se realizó un extraordinario esfuerzo de investigación científica con participación de centros de investigación de todo el mundo en campos tales como la genética, biotecnología, y nanotecnología entre otros. La innovación tecnológica antes monopolizada por empresas de países desarrollados, se expandió a aquellos países donde se localizaban los recursos naturales y humanos apropiados para alcanzar un desarrollo integrado en el ámbito global.

 

Miguel Angel Gutierrez es Co-Director de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata y la Escuela Nacional de Inteligencia, Buenos Aires Argentina. Es también miembro del comité de Planificación del Proyecto Millennium de la Universidad de Naciones Unidas, y del Consejo Americano para la UNU, Tokio-

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