LA PYME TERRORISTA QUE DESAFIA A OCCIDENTE

El hecho de acudir en ayuda de Afganistán proporcionó a Osama bin Laden un medio de canalizar su fervor religioso. "Estaba furioso y me fui hacia allá inmediatamente", dijo al describir cuál fue su reacción ante la situación creada por la invasión soviética. En muchos sentidos, esta circunstancia marcó un importante punto de inflexión en la vida del joven Osama. En lugar de quedarse en casa y trabajar en la próspera empresa familiar, había comenzado a transitar un camino muy diferente. Su decisión estaba claramente basada en un auténtico fervor religioso, aunque ya había sido obvio que jamás llegaría a ser la estrella de los negocios familiares. Aunque muy inteligente e intuitivo, Osama no era más que uno de los muchos hijos de Bin Laden y con frecuencia se encontraba perdido. Una persona que visitó la sede central de la compañía Bin Laden describió el trato que Salim, el hermanastro mayor, le daba a Osama:

El hijo mayor de [Mohamed] Bin Laden, Salim, fue mi anfitrión en las lujosas oficinas de la empresa familiar. Perfectamente afeitado y de hablar pausado, Osama estaba vestido con corbata y un traje occidental hecho a medida. Era evidente la incomodidad con la que Osama contemplaba a su hermanastro mayor. Después de una breve presentación, Salim despidió a Osama con un gesto de la mano, y e joven se retiró con una mirada de frustración en los ojos.

Después de la muerte de Mohamed bin Laden, todos los hijos heredaron grandes sumas de dinero. Se cree que la parte de Osama superaba los 330 millones de dólares. Salim tomó las riendas del poder de la compañía y, cuando murió inesperadamente en 1989 a causa de un accidente con su planeador, otro de los hermanos, de nombre Baki, encabezó la dinastía. Siempre habría un lugar para Osama en los negocios de la familia, pero la decisión de marcharse a Afganistán orientó su vida hacia otro destino.

A pesar de su ferviente deseo de luchar por el Islam, Bin Laden no partió hacia Afganistán de manera irreflexiva con un fusil en la mano. En cambio, comenzó por usar tanto su mente como su dinero para promover la causa en la que creía. La primera parada en el viaje de Bin Laden fue Pakistán, una nación musulmana consolidada fronteriza con Afganistán. Allí estableció una especie de oficina de reclutamiento para que los musulmanes de diversas naciones árabes fuesen a luchar en la guerra santa de Afganistán. No pasó mucho tiempo hasta que la habilidad de Osama bin Laden para los negocios demostró ser utilísima en esta situación.

Organizó campos de entrenamiento donde los reclutas aprendieron el arte de la guerra estratégica. Su enorme fortuna le permitía financiar estos proyectos y, como resultado de sus esfuerzos, miles de combatientes musulmanes llegaron en ayuda de sus hermanos afganos. Bin Laden sabía que estos luchadores islámicos clandestinos no dudarían mucho tiempo si no contaban con una importante red apoyo. En consecuencia, para asegurar la supervivencia del movimiento, procedió a reclutar selectivamente médicos, expertos en explosivos, estrategas militares e ingenieros procedentes de todo el mundo árabe para que ayudasen a sus combatientes.
Incluso contrató a expertos
musulmanes en diversos campos llegados de Europa occidental y Estados Unidos.

El hecho de pertenecer a la industria de la construcción fue un beneficio añadido que permitió a Bin Laden levantar la infraestructura necesaria para derrotar a los soviéticos. Muy pronto comenzaron a llegar excavadoras, topadoras y maquinaria pesada, junto con una amplia variedad de otros vehículos de construcción, de modo que pudiesen excavarse trincheras y pavimentarse carreteras, permitiendo así que llegasen suministros y que las fuerzas se trasladaran a las áreas estratégicas.
Bajo la dirección personal de Osama bin Laden, los hombres que habían llegado a luchar contra el enemigo lo hicieron de formas que no habían previsto. Osama los puso inmediatamente a trabajar en equipos de construcción para que el movimiento de la resistencia pudiese contar con depósitos de suministros, hospitales y lugares de entrenamiento adicionales.

Aunque los militantes islámicos como Bin Laden veían a Occidente como una grave amenaza para el Islam, utilizaban sin embargo la tecnología occidental para ampliar su campo de acción. Osama bin Laden conocía perfectamente el mundo de la informática y confiaba en Internet para el reclutamiento de sus hombres y para las comunicaciones administrativas. Mucho más tarde se sabría que el FBI consiguió desbaratar muchos de sus planes terroristas interviniéndole el correo electrónico.

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