LA MILICIA ESTADOUNIDENSE Y EL MOVIMIENTO TERRORISTA JAPONES.

En pocas palabras, el Nuevo Orden Mundial es un sistema utópico en el que la economía estadounidense (junto con la de todas las demás naciones) será "globalizada"; los niveles salariales de todos los trabajadores estadounidenses y europeos se harán descender hasta los de los trabajadores del Tercer Mundo; las fronteras nacionales dejarán de existir para todos los supuestos prácticos; y un flujo creciente de inmigrantes del Tercer Mundo a los Estados Unidos y Europa habrá producido una mayoría no blanca en todas las zonas del mundo que antes eran blancas; una elite formada por financieros internacionales, los dueños de los medios de comunicación de masas y los gestores de las compañías multinacionales, tendrá la última palabra; y las fuerzas de paz de la ONU se utilizarán para evitar que nadie opte por salirse del sistema.

William Pierce, National Vanguard

Internet fue una de las principales razones para que los movimientos de milicia se expandieran más de prisa que ningún otro grupo xenófobo en la historia. Su carencia de un centro organizado fue más que superado por la comunicación instantánea y el potencial de rumores de este nuevo medio. Cualquier miembro de la milicia en la remota Montana que tuviera un ordenador y un módem podía ser parte de una red mundial que compartía sus pensamientos, aspiraciones, estrategias de organización y temores: una familia global.

Kenneth Stern, A Force upon the Plain

La explosión de una camioneta cargada con explosivos hechos con fertilizantes en Oklahoma City el 19 de abril de 1995, no sólo hizo saltar por los aires un edificio del gobierno federal, matando a 169 personas, sino que también puso al descubierto una poderosa corriente soterrada de la sociedad estadounidense, hasta entonces relegada a los grupos propagadores de prejuicios y la marginalidad política tradicionales. Timothy McVeigh, culpable de haber colocado la bomba, acostumbraba a llevar con él la novela de William Pierce sobre una célula clandestina, The Patriots, que coloca una bomba en un edificio federal: se dice que McVeigh llamó al número privado de Pierce horas antes de la explosión real de Oklahoma. Se descubrió que McVeigh y su compinche armado, Terry Nichols, estaban relacionados con la Milicia de Michigan. La explosión ocurrió en el segundo aniversario del asalto de Waco, en el que la mayoría de los miembros del culto davidiano y sus niños resultaron muertos a consecuencia del asedio establecido por los agentes federales, un acontecimiento denunciado, como llamada a las armas, por los grupos de las milicias en todo Estados Unidos 20.

Los grupos de la milicia no son terroristas, pero algunos de sus miembros quizás estén organizados en una forma de movimiento diferente pero relacionada ideológicamente, los "patriotas clandestinos". Se constituyen en células autónomas y clandestinas que establecen sus blancos propios de acuerdo con opiniones que dominan todo el movimiento. Se cree que entre 1994-1996 estos grupos fueron responsables de diversas explosiones de bombas, robos de bancos, sabotajes ferroviarios y otros actos violentos, y la intensidad y capacidad mortífera de sus acciones va en aumento. Se han robado toneladas de explosivos de los almacenes comerciales y ha desaparecido armamento militar de los arsenales militares, incluidos misiles portátiles Stinger. Se han descubierto intentos para desarrollar armas bacteriológicas. Y decenas de miles de "patriotas" a lo largo de todo Estados Unidos están armados con armas de guerra y se someten a un entrenamiento regular en tácticas de guerrilla.

La milicia es el ala más militante y organizada de un movimiento mucho más amplio, autoproclamado "patriota", cuya galaxia ideológica engloba organizaciones conservadoras extremistas, como la John Birch Society; todo un conjunto de grupos tradicionales partidarios de la supremacía blanca, neonazis y antisemitas, incluido el Ku-Klux-Klan y el Posse Comitatus; grupos religiosos fanáticos como Christian Identity, una secta antisemita emanada del British Israelism de la Inglaterra victoriana, y grupos contrarios al gobierno federal, como los movimientos de los derechos de los condados, la coalición antiecologista defensora del "uso sensato de la naturaleza", la National Taxpayers' Union y los defensores de los tribunales de "derecho consuetudinario". La galaxia de los patriotas también se extiende, en formas flexibles, a la poderosa Coalición Cristiana, así como a diversos grupos militantes "pro vida", y cuenta con la simpatía de muchos miembros de la Asociación Nacional del Rifle y de los defensores de la posesión de armas. La Influencia directa de los patriotas quizás alcance a cinco millones de personas en los Estados Unidos, según fuentes bien informadas , aunque el mismo carácter del movimiento con sus fronteras borrosas y la falta de una pertenencia organizada, hace imposible un cálculo estadístico preciso. De todos modos, su Influencia puede contarse en millones, no en miles, de partidarios. Lo que estos grupos dispares, antes sin relación alguna, acabaron compartiendo en la década de los noventa fue su enemigo común declarado: el gobierno federal, como representante del "Nuevo Orden Mundial", establecido contra la voluntad de los ciudadanos estadounidenses. Según la opinión dominante en todo el movimiento patriota, es el Nuevo Orden Mundial, dirigido a destruir la soberanía estadounidense, ha sido promulgado por una conspiración de intereses financieros y burócratas globales que se han apoderado del gobierno federal de los Estados Unidos. En el centro de este nuevo sistema están la Organización Mundial de Comercio, la Comisión Trilateral, el Fondo Monetario Internacional y, sobre todo, la ONU, cuyas "fuerzas de paz" son consideradas un ejército mercenario internacional, encabezado por la policía de Hong Kong y las unidades gurkha, dispuesto a suprimir la soberanía del pueblo. Cuatro acontecimientos parecieron confirmar esta conspiración para los patriotas: la aprobación del TLC en 1993; la aprobación de Clinton al proyecto de ley Brady en 1994, que establecía controles limitados sobre la venta de algunos tipos de armas automáticas; el cerco al partidario de la supremacía blanca Randy Weaver en Idaho, que acabó con la muerte de su esposa a manos del FBI, en 1992; y el asedio trágico de Waco, que llevó a la muerte de David Koresh y sus seguidores en 1993. Una lectura paranoica de estos hechos condujo a la convicción de que el gobierno estaba procediendo al desarme de los ciudadanos, para subyugarlos después, sometiendo a los estadounidense a la vigilancia de cámaras ocultas y helicópteros negros e implantado biochips en los recién nacidos. A esta amenaza global a los puestos de trabajo, la intimidad, la libertad y el modo de vida americano, oponen la Biblia y la Constitución estadounidense original, expurgada de sus enmiendas. De acuerdo con estos textos, ambos recibidos de Dios, afirman la soberanía de los ciudadanos y su expresión directa en los gobiernos de los condados, y no reconocen la autoridad del gobierno federal, sus leyes, sus tribunales ni la validez del Banco de la Reserva Federal. La elección es dramática. En palabras de la Milicia de Montana, creada en febrero de 1994 e inspiración organizativa para todo el movimiento: "Únete al ejército y sirve a la ONU 0 únete a la Milicia y sirve a América" (lema de la página de la Milicia de Montana en la WWW). Consideran que los agentes federales, sobre todo los de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (Bureau of Alcohol, Tobacco and Firearms), ocupan la primera línea de la represión contra los estadounidenses en nombre del gobierno mundial emergente. Ello justifica, en opinión de la milicia, que los agentes federales sean blancos potenciales del movimiento. Así pues, según expresó el popular Gordon Liddy en una de sus tertulias radiofónicas: "Tienen un gran blanco [en el pecho]: ATF. No disparéis ahí porque llevan un chaleco antibalas debajo. Los disparos a la cabeza, los disparos a la cabeza. ¡Matad a esos hijos
de puta!". En algunos segmentos de este movimiento patriota tan diverso, también existe una potente mitología arraigada en opiniones escatológicas del mundo y profecías sobre el Fin de los Tiempos. Siguiendo el libro del Apocalipsis, capítulo 13, los predicadores como el teleevangelista Pat Robertson, dirigente de la Coalición Cristiana, recuerdan a los cristianos que se les puede pedir que se sometan a la satánica "Marca de la Bestia", identificada de formas diversas como los nuevos códigos del papel moneda, los códigos de barras de los supermercados o la tecnología del microchip , Resistir el nuevo orden global impío, que llegará al Fin de los Tiempos, se considera un deber cristiano y un derecho de los ciudadanos estadounidenses. No obstante, el colorido siniestro de la mitología del movimiento a veces oscurece su perfil y llega a minimizar su significado político y social. Por eso es importante prestar atención a la diversidad del movimiento, mientras se sigue destacando su carácter común subyacente.


Las milicias y los patriotas: una red de información multitemática

Las milicias, ciudadanos que se organizan y arman para defender su país, religión y libertad, son instituciones que desempeñaron un papel importante durante el primer siglo de la existencia de los Estados Unidos . Las milicias estatales fueron reemplazadas por los guardias nacionales estatales en 1900. Sin embargo, en la década de los noventa, comenzando con la Milicia de Montana, los grupos populistas de derecha han formado "milicias desorganizadas", utilizando cierta ambigüedad legal en las leyes federales para sortear la prohibición legal de formar unidades militares fuera del control gubernamental. El rasgo más distintivo de los grupos de milicia es que están armados, a veces con armas de guerra, y se estructuran en una cadena de mando de estilo militar. A finales de 1995, el equipo de investigación KMTF pudo contar 441 milicias activas en los 50 estados, con campos de entrenamiento paramilitar en al menos 23 estados.

Es difícil calcular el número de los miembros de las milicias. Berlet y Lyons se aventuraron a evaluarlo, en 1995, entre 15.000 y 40.000. A decir de todos, están creciendo rápidamente. No existe una organización nacional. La milicia de cada estado es independiente, y a veces hay varios grupos de milicias no relacionados en el mismo estado: 33 en Ohio, con unos 1.000 miembros y cientos de miles de simpatizantes, según las fuentes policiales 28. La Milicia de Montana es de comunicación (radio sobre todo), libros, folletos, giras de charlas y prensa alternativa, mediante el fax y a través de Internet . Según el KMTF, "el ordenador es la pieza más vital del equipo en el arsenal del movimiento patriota" . En Internet hay varios bulletín board systems, páginas personales y grupos de charla de la milicia; por ejemplo, el grupo MAM de Usenet, establecido en 1995. Se han propuesto diversas razones para que se dé un uso tan extendido de Internet por parte de los hombres de la milicia. Una es que, como escribe Stern, "Internet es la cultura perfecta para criar el virus de la teoría de la conspiración. Los mensajes aparecen en la pantalla sin que sea fácil separar la basura de lo creíble [...] Para los entusiastas de la conspiración, como los miembros de la milicia, las declaraciones sin verificar provenientes del ciberespacio reafirman sus conclusiones proporcionando una corriente interminable de "pruebas" adicionales" . Además, el espíritu de frontera característico de Internet encaja bien con los "hombres libres", que se expresan y hacen sus declaraciones sin mediación o control gubernamental. Lo que es más importante, la estructura de red de Internet reproduce exactamente la interconexión autónoma y espontánea de los grupos de la milicia, y de los patriotas en general, sin fronteras y sin un plan definido, pero compartiendo un objetivo, un sentimiento y, sobre todo, un enemigo. El movimiento medra y se organiza principalmente en Internet (respaldada por el fax y el correo directo). Fue mediante la Associated Electronic Network News, organizada por los Thompson en Indianapolis, como se difundió una teoría de la conspiración según la cual la bomba de Oklahoma era una provocación del gobierno federal, similar al incendio del Reichstag por parte de Hiller, para destruir la milicia. Otros balletin board systems como la "Red de Paul Revere", enlazan a grupos de todo el país, intercambian información, hacen circular rumores y coordinan acciones. Por ejemplo, informes confidenciales comunican a los curiosos que Gorbachov, tras pronunciar un discurso en California diciendo que "estamos entrando en el nuevo orden mundial", se había ido a ocultar en una base naval de California del Sur para supervisar el desmantelamiento de las fuerzas armadas estadounidenses en preparación de la llegada del ejército del orden mundial. En efecto, su llegada tuvo lugar en mayo de 1996, cuando se estableció una base permanente en Nuevo México para entrenar a cientos de pilotos alemanes en colaboración con la aviación estadounidense. O eso pensaron los miles de espectadores que desbordaron con sus llamadas la centralita del Pentágono después de que la CNN informara de la apertura de esa base.

Las tertulias radiofónicas también son importantes. Los 20 millones de audiencia de Rush Limbaugh en 600 emisoras de todo el país es un instrumento de influencia política sin paralelo en los Estados Unidos de los años noventa. Aunque no respalda a la milicia, sus temas ("femi-nazis", "eco-wacos") resuenan en el movimiento. Otros programas de radio populares están en tono más directo con los patriotas: el programa de llamadas de Gordon Liddy o The Intelligence Report, presentado por el partidario de la supremacía blanca Mark Koernke. Los canales de cable alternativos, que emiten temas similares a audiencias similares, incluyen la National Empowerment Televisión, Jones Intercable y Paragon Cable (propiedad de Time Warner) en Florida, que presenta Race & Reason, un programa racista y antisemita. Una miríada de periódicos y boletines, como Spotlight de Washington D.C. o el opúsculo partidario de la supremacía blanca The Turner Diaries, se añaden a una red extensa y muy descentralizada de medios de comunicación alternativos. Esta red difunde información seleccionada, divulga el resentimiento de la gente, divulga ideas de extrema derecha, esparce rumores de conspiraciones y suministra la mitología escatológica que se ha convertido en el bagaje cultural del populismo de derechas del fin de milenio. Así pues, mientras el FBI busca en vano pruebas de una conspiración organizada para derrocar al gobierno por la fuerza, la conspiración real, sin nombres (o con múltiples nombres) y sin organización (o con cientos de ellas) fluye en las redes de información, alimentando la paranoia, conectando la ira y quizás derramando sangre.


BANDERAS EN EL POLVO

A pesar de su diversidad, el movimiento patriota, con la milicia al frente, tiene algunos objetivos, creencias y enemigos comunes. Este conjunto de valores y objetivos es el que construye una visión del mundo y, en definitiva, define el mismo movimiento.

Existe una opinión subyacente sobre el mundo y la sociedad, simple pero vigorosa, que el movimiento patriota expresa de formas diferentes. Según esa visión, los Estados Unidos están divididos en dos tipos de personas: productores y parásitos. Los productores, la gente trabajadora, están oprimidos entre dos capas de parásitos: los cargos corruptos del gobierno, las elites empresariales ricas y los banqueros, por encima; y la gente estúpida y vaga, indigna de la asistencia que recibe de la sociedad, por debajo. La situación está empeorando por el proceso actual de globalización, conducido por la ONU y las instituciones financieras internacionales, en nombre de las elites empresariales y las burocracias gubernamentales, que amenazan con transformar a la gente corriente en meros esclavos de una economía de plantación a escala mundial. Dios prevalecerá, pero para ello los ciudadanos deben desenfundar sus revólveres para luchar por "el futuro de la propia América" . Desde esta visión del mundo, surge un conjunto específico de objetivos para el movimiento, que organizan su práctica.

En primer lugar, la milicia, y los patriotas en general, son movimientos extremadamente libertarios (y, en este sentido, muy diferentes de los nazis o fascistas tradicionales que abogan por un estado fuerte). Su enemigo es el gobierno federal. A su parecer, las unidades básicas de la sociedad son el individuo, la familia y la comunidad local. Más allá de ese nivel inmediato de reconocimiento cara a cara, el gobierno sólo se tolera como la expresión directa de la voluntad de los ciudadanos; por ejemplo, los gobiernos de los condados, con cargos electos que pueden conocerse y controlarse personalmente. Se sospecha de los niveles más elevados del gobierno y el gobierno federal se denuncia francamente como ilegítimo, ya que ha usurpado los derechos ciudadanos y ha manipulado la Constitución para transgredir el mandato original de los padres fundadores de los Estados Unidos. Para los hombres de la milicia, Thomas Jefferson y Patrick Henry son los héroes, y Alexander Hamilton, el villano obvio. Este rechazo de la legitimidad del gobierno federal se expresa en actitudes y acciones concretas y vigorosas: rechazo de los impuestos federales, la regulación medioambiental y la planificación del uso de la tierra, soberanía de los tribunales de derecho consuetudinario, invalidación del jurado (a saber, toman sus decisiones como jurados no de acuerdo con la ley, sino con sus conciencias), preeminencia de los gobiernos de los condados sobre las autoridades más elevadas y aversión a los organismos que se ocupan de la aplicación obligatoria de las leyes federales. En el límite, el movimiento llama a la desobediencia civil contra el gobierno, respaldándola, cuando sea necesario, con los rifles de los ciudadanos que se atienen al "derecho natural".

Aunque el gobierno federal y sus departamentos de seguridad del estado son los enemigos inmediatos, y la causa inmediata de la movilización de los patriotas, una amenaza más siniestra se cierne en el horizonte: el nuevo orden mundial. Noción popularizada por el teleevangelista Pat Robertson, extrapolándola de la ideología de Bush del fin de la historia tras la guerra fría, implica que el gobierno federal está trabajando activamente para lograr un único gobierno mundial en colaboración con Rusia (sobre todo con Gorbachov, considerado la clave estratégica del complot). Se supone que este proyecto lo están llevando a cabo los intermediarios de las organizaciones internacionales: la ONU, la nueva Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario Internacional. La situación de las tropas militares estadounidenses bajo el mando de la ONU y la firma del TLC se consideran sólo el primer paso hacia ese nuevo orden, con frecuencia asociado explícitamente con la llegada de la Era de la Información. Se estima que su impacto real sobre el pueblo estadounidense es su empobrecimiento económico en beneficio de las empresas y los bancos multinacionales, y la pérdida de sus derechos civiles a manos de las burocracias políticas globales.

Junto con estas fibras libertarias y localistas, el movimiento se hace eco de un tercer tema importante: una reacción violenta contra las feministas (no contra las mujeres, mientras se mantengan en su papel tradicional), gays y minorías (como beneficiarias de la protección del gobierno). Existe una característica claramente predominante en el movimiento patriota: en su gran mayoría, son varones blancos heterosexuales. El Varón Blanco Airado (que da nombre a una organización patriota, Angry White Male) parece haberse reunido en esta mezcla de reacciones al empobrecimiento económico, la reafirmación de valores y privilegios tradicionales y la violenta reacción cultural. Los tradicionales valores nacionales y familiares (es decir, el patriarcado) se afirman contra los que se consideran privilegios excesivos concedidos por la sociedad a las minorías de género, culturales y étnicas, como ejemplifican la acción afirmativa y la legislación antidiscriminatoria. Aunque estos temas conectan con un rechazo mucho más antiguo a la igualdad racial por parte de los grupos partidarios de la supremacía blanca y las coaliciones antiimigración, resulta nuevo su carácter abarcador, sobre todo por el rechazo explícito de los derechos de las mujeres, y su fijación hostil contra los valores liberales difundidos por los medios de comunicación convencionales.

Un cuarto tema presente en la mayor parte del movimiento es la afirmación intolerante de la superioridad de los valores cristianos, por lo que se vincula estrechamente con el movimiento fundamentalista cristiano, analizado en el capítulo 1. La mayoría de los patriotas parecen suscribir la pretensión de que los valores y rituales cristianos, según los interpretan sus defensores, deben hacerse cumplir en todas las instituciones de la sociedad; por ejemplo, la oración obligatoria en las escuelas públicas y la revisión de bibliotecas y medios de comunicación para censurar lo que se considere anticristiano o contrario a los valores familiares. El extendido movimiento en contra del aborto, con asesinos fanáticos en sus márgenes, es el instrumento organizativo más tristemente famoso. El fundamentalismo cristiano parece dominar en todo el movimiento. Puede resultar paradójica esta conexión entre un movimiento extremadamente libertario, como la milicia, y el fundamentalismo cristiano, que aspira a una teocracia y, por lo tanto, buscaría la imposición gubernamental de los valores morales y religiosos sobre sus ciudadanos. Sin embargo, sólo es una contradicción en el horizonte histórico, ya que en la década de los noventa los fundamentalistas y libertarios estadounidenses convergen en la destrucción de un gobierno federal que se percibe apartado de Dios y del Pueblo.

Armas y Biblias muy bien podría ser el lema del movimiento. Las armas fueron el punto de cohesión a cuyo alrededor se unió la milicia en 1994 en respuesta al proyecto de ley Brady. Se formó una vasta coalición contra este intento y los siguientes de controlar las armas. En torno al poderoso grupo de presión de la Asociación Nacional del Rifle, que controla muchos votos del Congreso, se fusionaron habitantes de las zonas rurales de todo el país, los dueños de las armerías, los libertarios extremistas y los grupos de milicia, para hacer de la defensa del derecho constitucional de portar armas la última trinchera de la defensa de unos Estados Unidos como deben ser. Las pistolas equivalen a la libertad. El Salvaje Oeste cabalga de nuevo, tanto en las calles de Los Ángeles como en las granjas de Michigan. Dos de los rasgos más profundos de la cultura estadounidense, su individualismo arisco y su desconfianza hacia los gobiernos despóticos, de los que muchos inmigrantes escapan para llegar a los Estados Unidos, proporcionan el sello de autenticidad a la resistencia contra las amenazas generadas por la informacionalización de la sociedad, la globalización de la economía y la profesionalización de la política.


¿Quiénes son los patriotas?

Un componente del movimiento sin duda lo forman los agricultores empobrecidos del Medio Oeste y el Oeste, apoyados por una amalgama heterogénea de sociedades rurales, desde propietarios de cafés hasta clérigos tradicionalistas. Pero sería inexacto considerar que el atractivo del movimiento se limita al mundo rural que la modernización tecnológica ha dejado atrás. No existen datos demográficos sobre la composición del movimiento, pero una simple mirada a la distribución geográfica de la milicia (fig. 2.1) muestra su diversidad territorial y, por lo tanto, social. Los grupos de estados que presentan mayor actividad de la milicia incluyen zonas tan diversas como Pensilvania, Michigan, Florida, Texas, Colorado y California, siguiendo más o menos los estados más populosos (menos Nueva York, más Colorado), pero eso es precisamente lo importante: la milicia parece estar donde está la gente, en todo el país, no sólo en Montana. Si consideramos que la Coalición Cristiana forma parte del movimiento, los patriotas están presentes en los suburbios de las grandes áreas metropolitanas (la Coalición Cristiana se acerca al millón y medio de miembros). Algunos grupos de milicia, por ejemplo en Nueva Hampshire y en California, parecen alistar a sus miembros entre los profesionales de la informática. Así pues, no parece que los patriotas tengan una base de clase o sea un movimiento con especificidad territorial. Más bien son, fundamentalmente, un movimiento cultural y político, defensores de las tradiciones del país contra los valores cosmopolitas, y del autogobierno local contra la imposición del orden global. Sin embargo, si la clase no es importante en la composición del movimiento, sí lo es la identificación de sus enemigos. Las elites empresariales; los banqueros; las grandes firmas, ricas, poderosas y arrogantes, y sus abogados; y los científicos e investigadores, son sus enemigos. No como clase, sino como representantes de un orden mundial no estadounidense. En efecto, la ideología no es anticapitalista, sino, más bien, una defensa del capitalismo libre, opuesta a una manifestación corporativa del capitalismo estatal que parece estar próxima al socialismo. Así pues, un análisis de clase de los patriotas no parece encarar la esencia del movimiento. Se trata de una sublevación política que transciende las líneas de clase y la diferenciación regional. Y se relaciona con la evolución social y política de la sociedad estadounidense en general.


La milicia, los patriotas y la sociedad estadounidense

El populismo de derechas no es una novedad en los Estados Unidos; de hecho, es un fenómeno que ha desempeñado un papel importante en la política a lo largo de toda la historia del país. Además, ha habido airadas reacciones populares ante la penuria económica, tanto en los Estados Unidos como en Europa, en formas diferentes, desde el fascismo y el nazismo clásicos, hasta los movimientos xenófobos y ultranacionalistas de los años recientes. Una de las condiciones que puede ayudar a explicar la rápida expansión de la milicia, además de Internet, son los crecientes problemas económicos y de desigualdad social en los Estados Unidos. Los ingresos medios de los hombres se han deteriorado de forma sustancial en las dos últimas décadas, sobre todo durante los años ochenta. Las familias apenas mantienen los niveles de vida de hace un cuarto de siglo, contando con la contribución de dos asalariados en lugar de uno. Por otra parte, el 1% de los hogares de ingresos más altos aumentaron su renta media de 327.000 dólares a cerca de 567.000 dólares entre 1976 y 1993, mientras la renta media familiar permanece en torno a 31.000 dólares. Los altos cargos ejecutivos cobran 190 veces más que el promedio de sus trabajadores 38, Para el trabajador y pequeño empresario estadounidenses, la era de la globalización y la informacionalización ha sido de un declive relativo, y a veces absoluto, de sus niveles de vida, invirtiendo la tendencia histórica de que cada generación mejoraba el bienestar material de las generaciones anteriores. De vez en cuando, la cultura del nuevo rico global añade el insulto al daño. Por ejemplo, Montana, el semillero de la nueva milicia, es también uno de los destinos favoritos de los nuevos multimillonarios, a quienes les gusta adquirir miles de hectáreas de tierra prístina para construir ranchos desde donde dirigen sus redes globales. Los rancheros de la zona odian a estos recién llegados .

Además, en el momento en que se vuelve indispensable como instrumento de seguridad financiera y psicológica, la familia tradicional se está desmoronando, a raíz de la guerra de sexos provocada por la resistencia del patriarcado a los derechos de las mujeres (véase capítulo 4). Los desafíos culturales al sexismo y a la ortodoxia heterosexual confunden a la masculinidad. Además, una nueva ola de inmigración, esta vez desde América Latina y Asia, y la creciente multietnicidad de los Estados Unidos, aunque en continuidad con la historia del país, se añaden al sentimiento de pérdida de control. Los cambios de la agricultura y la manufactura a los servicios y de la manipulación de bienes al procesamiento de la información, socavan los conocimientos adquiridos y las subculturas del trabajo. Y el fin de la guerra fría, con el derrumbamiento del comunismo, elimina la fácil identificación del enemigo externo, dificultando las posibilidades de unir a los Estados Unidos en una causa común. La era de la información se convierte en la era de la confusión y, de este modo, en la de la afirmación fundamental de los valores tradicionales y los derechos Inflexibles. Las reacciones burocráticas, y algunas veces violentas, de 1os organismos encargados de aplicar la ley ante varias formas de protesta profundizan la ira, agudizan los sentimientos y parecen justificar el llamamiento a las armas, poniendo a la nueva milicia estadounidense en confrontación directa con el orden global emergente.


LOS LAMAS DEL APOCALIPSIS

La meta final de las técnicas corporales que Aum trata de desarrollar mediante el yoga y la austeridad es un modo de comunicación sin ningún instrumento. Puede obtenerse la comunicación teniendo resonancia con los cuerpos de los otros sin depender de la conciencia de la identidad del yo, sin utilizar el instrumento del lenguaje.

Masachi Osawa, Gendai, octubre de 1995

El 20 de marzo de 1995, un ataque con gas sarin en tres vagones diferentes del metro de Tokio mató a 12 personas, hirió a más de 5.000 y sacudió los cimientos de una sociedad japonesa aparentemente estable. La policía, utilizando la información de un incidente similar que había ocurrido en Matsumoto en junio de 1994, determinó que el ataque había sido realizado por miembros de Aum Shinrikyo, una secta religiosa que se encontraba en el centro de una red de actividades comerciales, organizaciones políticas y unidades paramilitares. Su objetivo último, según su propio discurso, era sobrevivir al apocalipsis inminente, salvar a Japón, y en última instancia al mundo, de la guerra de exterminio que sería el resultado inevitable de los esfuerzos competidores de las empresas japonesas y el capitalismo estadounidense para establecer un nuevo orden mundial y un gobierno mundial unido. Para vencer en Armagedón, Aum prepararía un nuevo tipo de ser humano, arraigado en la espiritualidad y el perfeccionamiento mediante la meditación y el ejercicio. No obstante, para hacer frente a la agresión de los poderes mundiales, Aum tenía que defenderse aceptando el desafío de las nuevas armas de exterminio. El desafío llegó en seguida. El fundador y gurú de la secta, Shoko Asahara, fue detenido y sometido a juicio (probablemente para ser sentenciado a muerte), junto con sus seguidores más destacados. Sin embargo, la secta continúa existiendo legalmente, aunque sus creyentes están esparcidos por todo Japón y apenas tienen presencia pública.

El debate sobre los orígenes, el desarrollo y los objetivos de Aum continuó durante casi dos años en los medios de comunicación japoneses. Suscitó preguntas fundamentales sobre el estado real de la sociedad japonesa. ¿Cómo podían ser posibles tales actos en una de las sociedades más ricas, menos desiguales, más seguras, más homogéneas desde el punto de vista étnico y más integradas culturalmente del mundo? Al público le resultaba especialmente sorprendente el hecho de que la secta tuviera adeptos sobre todo entre los científicos e ingenieros de algunas de las mejores universidades japonesas. Ocurrido en un periodo de incertidumbre política, tras la crisis del Partido Democrático Liberal, que había gobernado durante casi cinco décadas, el acto aparentemente sin sentido se consideró un síntoma. ¿Pero un síntoma de qué? Para comprender un hecho tan complejo, con implicaciones fundamentales pero no obvias, debemos reconstruir la evolución de la secta, comenzado con la biografía de su fundador, que desempeñó un papel crucial.


Asahara y el desarrollo de Aum Shinrikyo

Asahara nació ciego en el seno de una familia pobre de la prefectura de Kumamoto. Asistió a una escuela especial para invidentes y, tras terminar sus estudios allí, se preparó para los exámenes de admisión en la Universidad de Tokio. Su proyecto explícito era convertirse en primer ministro. Tras suspender el examen, abrió una farmacia y se especializó en la venta de medicinas chinas tradicionales. Algunas de ellas eran de uso discutible y su carencia de licencia acabó llevando a su detención. Después de casarse y tener un hijo, en 1977 su interés cambió a la religión. Se educó en el santo y trató de desarrollar un método para el cuidado de la salud basado en el taoísmo. El cambio decisivo en su vida llegó cuando se unió al culto agon, un grupo religioso que predicaba la perfección mediante la práctica de la austeridad. Las prácticas esenciales del grupo eran la meditación, el ejercicio físico, el yoga y el budismo esotérico. Asahara combinó las enseñanzas del agon con sus propias ideas sobre la creación de un nuevo mundo religioso. En 1984, abrió una escuela de yoga en Shibuya (Tokio). Al mismo tiempo, estableció Aum como una empresa (Aum en sánscrito significa "sabiduría profunda"). Desarrolló la reputación de su escuela de yoga haciendo declaraciones en los medios de comunicación sobre sus poderes sobrenaturales, demostrados por su capacidad de flotar en el aire (lo que respaldaba con fotos que le mostraban en acción, una primera aventura en efectos especiales visuales, que señalaron el futuro hincapié de Aum en la tecnología de los medios de comunicación). Afirmando que Dios le había ordenado construir una utopía con unos pocos elegidos, en 1985 el maestro de yoga se convirtió en dirigente religioso que instruía a sus discípulos de la escuela en la búsqueda de la perfección mediante la dura práctica de la austeridad. En 1986 Asahara creó la secta religiosa formal Aum Shinsen, con unos 350 miembros. La mayoría de ellos fueron investidos sacerdotes, a diferencia de otras sectas, donde sólo una pequeña minoría de miembros pueden dedicarse plenamente a la práctica de la austeridad y la meditación. Esta elevada proporción de sacerdocio fue muy importante para el futuro de Aum, ya que tuvo que encontrar medios sustanciales de apoyo financiero para un número tan grande de sacerdotes. Así pues, Aum pidió la donación de todos los bienes a sus reclutados (a voces por la fuerza), puso precio a sus enseñanzas y seminarios de formación, e invirtió en diversos negocios. Entre sus actividades comerciales, creó una cadena de tiendas muy rentable (Mahaposha) que vendía ordenadores personales a precios reducidos y se especializó en la distribución de software pirata. Con los beneficios de estas tiendas de ordenadores, financió diversos establecimientos de comida y bebida, y otros negocios. En 1987, se cambió el nombre a Aum Shinrikyo (palabra japonesa que significa "verdad"). Un año después, como primer paso hacia la utopía, levantó su sede en una aldea de la falda del monte Fuji. Pese a cierta resistencia de las autoridades, acabó obteniendo el reconocimiento como sociedad religiosa sin ánimo de lucro, exenta de impuestos. Una vez consolidada la posición de Aum con el respaldo de unos 10.000 miembros, Asahara decidió entrar en la política para transformar la sociedad. En 1990, junto con otros 25 miembros de Aum, se presentó al Congreso, pero apenas obtuvo votos. Declaró que habían sido robados. Esta decepción política fue un momento decisivo para la ideología de Aum, que abandonó sus intentos de participar en el proceso político. Los esfuerzos futuros se dirigirían hacia el enfrentamiento con el gobierno. Poco después, los residentes locales se opusieron ferozmente a un intento de construir un nuevo local de la secta en Naminomura y, tras algunos incidentes, los miembros de Aum fueron detenidos. Los medios de comunicación se hicieron eco de rumores sobre secuestros y extorsiones de antiguos miembros de la secta. Cuando un grupo de sus víctimas formó una asociación, su abogado desapareció. La secta entró en un frenesí paranoico, sintiéndose acosada por la policía, el gobierno y los medios de comunicación.

En este contexto, Asahara comenzó a destacar la línea de pensamiento escatológico que había estado presente en los temas de la secta desde su inicio. Refiriéndose a las profecías de Nostradamus, predijo que, en torno al año 2000, estallaría la guerra nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética y que, como resultado, el 90 por ciento de los habitantes de las ciudades moriría. Por lo tanto, los mejores debían prepararse para sobrevivir al desastre. Para hacerlo, sería necesario el ejercicio físico duro, la austeridad y la meditación, siguiendo sus enseñanzas, a fin de crear una raza de superhombres. Los salones de meditación de Aum serían el lugar de nacimiento de una nueva civilización después de Armagedón. Pero la perfección espiritual no bastaría. El enemigo utilizaría todo tipo de nuevas armas: nucleares, químicas, bacteriológicas. Por lo tanto, Aum, como última oportunidad para la supervivencia de la humanidad, debía estar preparado para esta terrible guerra del fin de los tiempos. En consecuencia, estableció varias empresas para comprar y procesar materiales para el desarrollo de armas químicas y biológicas. Importó un helicóptero y varios vehículos blindados, comprados en el mercado negro ruso, y comenzó a aprender a diseñar y producir armas de alta tecnología, incluidas armas dirigidas por láser.

Siguiendo una evolución lógica, en 1994 Aum decidió convertirse en un contraestado. Formó ministerios y oficinas, reflejando la estructura del estado japonés, y nombró a miembros para cada ministerio y organismo, para construir un gobierno en la sombra, con Asahara en la cúspide de este contraestado sagrado. El papel de esta organización sería conducir a la secta y a los pocos supervivientes elegidos en la batalla final contra las fuerzas del mal, a saber, el gobierno mundial unido (dominado por las empresas multinacionales) y sus agentes directos: los imperialistas estadounidenses y la policía japonesa. En junio de 1994, se efectuó un primer experimento con gas neurotóxico en Matsumoto, matando a varias personas. Las investigaciones policiales sobre la secta y las informaciones en los medios de comunicación provocaron entre sus miembros el sentimiento de que la confrontación era inevitable y que estaban ocurriendo los primeros episodios que anunciaban el cumplimiento de la profecía. El ataque al metro de Tokio, unos cuantos meses después, propulsó a Aum a Japón, y quizás al mundo, a una nueva era de crítica mesiánica respaldada potencialmente por armas de exterminio masivo.


Creencias y metodologia de Aum

Las creencias y enseñanzas de Aum Shinrikyo son complejas y han venido cambiando según ha evolucionado la secta. No obstante, es posible reconstruir la esencia de su visión y práctica atendiendo a los documentos e informes disponibles. En la raíz de su objetivo y método, destaca la noción de liberación (gedatsu) que es, según uno de sus mejores observadores:

Disolver la integridad del cuerpo como individuo para superar su localidad. Los creyentes deben transcender la frontera entre el cuerpo y su mundo externo diferenciando el cuerpo infinitamente. Mediante el ejercicio contínuo es posible alcanzar el punto en el que el cuerpo puede sentirse como un fluido, gas u onda de energía. El cuerpo trata de integrarse como individuo porque tenemos conciencia del yo en la parte interior del cuerpo integrado. Es esta parte interior del cuerpo la que organiza el yo. Por lo tanto, desintegrar nuestros cuerpos hasta el grado de que sintamos nuestros cuerpos como fluido o gas significa la desorganización de nosotros mismos. Ésta es la liberación.

La liberación significa libertad y felicidad verdaderas. Los humanos han perdido sus yoes y se han vuelto impuros. El mundo real es en realidad una ilusión y la vida que suele vivir la gente está llena de cargas y dolores. Darse cuenta de esta dura realidad y aceptarla permite afrontar la muerte en la verdad. Para alcanzar esta verdad, mediante la liberación, Aum desarrolló una tecnología de meditación y austeridad (mahayana) con indicadores precisos del grado de perfección logrado por cada creyente en diversos estadios.

Sin embargo, para la mayoría de los seguidores, la liberación es incierta. Por lo tanto, dos elementos adicionales proporcionan coherencia al método y visión de Aum: por una parte, la fe en los poderes superiores del gurú, que garantiza la salvación una vez que se alcance cierto estadio de perfección; por otra parte, un sentimiento de apremio derivado de la crisis catastrófica inminente de la civilización. Según el planteamiento de Aum existe un vínculo directo entre el fin del mundo y la salvación de los creyentes, que se están preparando para el apocalipsis mediante la adquisición de poderes sobrenaturales. En este sentido, Aum es a la vez un culto místico y una empresa práctica que proporciona entrenamiento de supervivencia para el día del juicio final del año 2000, a un precio.


Aum y la sociedad japonesa

La mayoría de los sacerdotes de Aum eran jóvenes licenciados universitarios. En 1995, el 47,5% de sus sacerdotes tenían entre 20 y 30 años y el 28%, entre 30 y 40; el 40% eran mujeres. De hecho, un objetivo explícito de Aum era "disolver las diferencias de género" cambiando "el mundo interno del género". En ausencia de un movimiento feminista potente en Japón (aún ahora), Aum obtuvo cierta Influencia entre las mujeres universitarias, frustradas por una sociedad extremadamente patriarcal. Una elevada proporción de los hombres eran licenciados en ciencias naturales de prestigiosas universidades. El atractivo de Aum para la juventud con educación superior fue un choque para el público japonés. Según Yazawa, este atractivo puede comprenderse mejor por la alienación de la juventud japonesa a raíz de la derrota de los vigorosos movimientos sociales de los años sesenta. En lugar de valores sociales transformadores, se prometió la Sociedad de la Información. Pero esta promesa se quedó corta en cuanto a innovación cultural y satisfacción espiritual. En una sociedad sin contendientes sociales movilizados y sin valores de transformación cultural, una nueva generación ha crecido desde los años setenta en la abundancia material pero sin significado espiritual. Fue seducida a la vez por la tecnología y el esoterismo. Muchos creyentes de Aum eran personas que no podían encontrar un espacio para sus deseos de cambio y sentido en la estructura burocratizada de las escuelas, administraciones y empresas, y se revolvían contra las estructuras familiares tradicionales y autoritarias. No tenían un objetivo en sus vidas y ni siquiera un espacio físico para expresarse en la confrontación congestionada de las ciudades japonesas. Lo único que les quedaba eran sus propios cuerpos. Para muchos de estos jóvenes, su deseo era vivir en un mundo diferente utilizando la ciencia y la tecnología para ayudar a sus cuerpos a transcender los limites naturales y sociales. En el concepto de Yawaza, el suyo era un deseo basado en la "informacionalización del cuerpo", lo que significaba la transformación del potencial físico humano por la fuerza de las ideas, las creencias y la meditación. Ahí es donde la metodología de la liberación de Aum encaja particularmente bien. La promesa de la liberación era que la gente podría sentirse a si misma y a los otros al mismo tiempo. Se restauraba la comunidad y la pertenencia, pero como una expresión del yo, mediante la perfección y el control de los límites propios del cuerpo, no como resultado de la imposición externa, permitiendo la comunicación sin un instrumento a través de la conexión directa con los otros cuerpos. Esta nueva forma de comunicación sólo se consideraba posible entre cuerpos que ya hubieran superado su localidad. El cuerpo de Asahara, al haber escapado ya de su localidad, sería el catalizador que induciría la liberación de los otros. Como resultado, se formó gradualmente una comunidad virtual de cuerpos comunicantes, con Asahara como su centro único.

Algunas de estas ideas y prácticas no son inusuales en el yoga y el budismo tibetano. Lo específico de la versión de Aum de la comunicación incorpórea mediante el yoga y la meditación era, por una parte, su ejecución tecnológica (por ejemplo, mediante el uso extensivo de vídeos de entrenamiento y de aparatos de estimulación electrónica). En algunos casos, se realizaron experimentos mediante cascos electrónicos sujetos a las cabezas de los seguidores para permitirles recibir ondas comunicativas directamente del cerebro del gurú (una ayudita tecnológica a la teoría de la comunicación incorpórea). Las ideas de Asahara acabaron desarrollándose en la identidad de su yo o "yo verdadero", en el que los yoes de todos sus discípulos se disolverían al final. Los canales de comunicación con el mundo exterior se cerraron, ya que se le declaró el enemigo que conducía hacia Armagedón. La red interna se estructuró en una organización jerárquica, en la que la comunicación venía del vértice, sin canales horizontales de comunicación entre los creyentes. En este planteamiento, el mundo exterior era irreal y la realidad virtual, generada por una combinación de tecnología y técnicas de yoga, era el mundo real. El mundo exterior irreal iba evolucionando hacia su apocalipsis. El mundo interior, de realidad virtual, comunicado internamente, era la realidad fundamental, que se preparaba para la salvación.

En el estadio último del discurso de Aum, tomó forma una predicción social más precisa: el cambio social futuro sería causado por un ciclo de recesión económica, luego una depresión, seguida por la guerra y la muerte. Los desastres naturales y la depresión económica dominarían Japón en los últimos años del milenio. Las razones: la competencia intensificada de otros países asiáticos que utilizarían su ventaja comparativa de bajos costes salariales. Para responder a este reto, Japón desarrollará su industria militar y trataría de imponer su voluntad sobre Asia, en interés de las compañías japonesas, que pugnaban por crear un gobierno mundial bajo el control de las empresas multinacionales. En respuesta, los Estados

Unidos entrarían en guerra contra Japón para proteger a sus vasallos asiáticos y para proseguir con su propio proyecto de gobierno mundial. La guerra se dilataría y se utilizaría todo tipo de armas de alta tecnología. Sería una guerra de exterminio, que podría conducir al fin de la humanidad. En este relato, la visión de Aum reflejaba, de modo distorsionado y esquemático, los temores de la sociedad japonesa de perder su posición de ventaja competitiva en la economía mundial, de un conflicto potencial con los Estados Unidos y de las consecuencias catastróficas de las nuevas tecnologías incontroladas.

Lo que distinguió a Aum fue su respuesta a estas amenazas. Para estar preparados para esa guerra, y para sobrevivirla (como en algunas películas populares de ciencia ficción de los años noventa), se requeriría tanto el renacimiento de la espiritualidad como el dominio de la tecnología de las armas avanzadas, sobre todo de las armas biológicas, químicas y dirigidas por láser. Como ya se ha mencionado, Aum trató de adquirir estas armas y de contratar científicos capaces de desarrollarlas en los Estados Unidos, Israel y Rusia. Mientras perseguía la perfección espiritual y unía a sus miembros en un cuerpo espiritual colectivo, se equipó para luchar en la guerra de supervivencia y la declaró por adelantado contra quienes apoyaban al gobierno mundial unido que se cernía en el horizonte.

Aunque distorsionados, los temores e ideas de Aum eran similares a los que aparecen en muchas de las subculturas de la juventud japonesa. Según Shinji Miyadai, dos percepciones del mundo podían encontrarse entre ellas 48. La primera era la de una "vida diaria interminable" sin objetivo, metas ni felicidad. La segunda era la de la comunidad posible sólo en el caso de una guerra nuclear que obligara a los supervivientes a unirse. Al construirse sobre ambas ideas-esto es, buscando la felicidad en el yo interior y preparándose para la comuna posterior a la guerra nuclear-, Aum conectaba directamente con estas expresiones de desesperación cultural de la juventud alienada en una sociedad sobreorganizada. En este sentido, Aum no era un acto de locura colectiva sino la manifestación hiperbólica ampliada de los rebeldes educados, manipulados por un gurú mesiánico, en la encrucijada entre meditación y electrónica, comercio y espiritualidad, política informacional y guerra de alta tecnología. Aum parece haber sido un esperpento de la Sociedad de la Información japonesa, reflejando su estructura de gobierno, su conducta empresarial y su culto a la tecnolog1a avanzada, mezclado con la espiritualidad tradicional. Quizás la razón por la que Japón se obsesionó con Aum fuera el reconocimiento de cuán verdaderamente japonesa era esa visión del apocalipsis en primer plano.


EL SENTIDO DE LAS SUBLEVACIONES CONTRA EL NUEVO ORDEN GLOBAL

Tras analizar movimientos contra la globalización, en sus prácticas, sus discursos y sus contextos, me aventuraré a compararlos, tratando de extraer conclusiones para el análisis más amplio del cambio social en la sociedad red. Utilizaré mi adaptación de la tipología de Touraine para interpretar los movimientos en relación con las mismas categorías analíticas. Considerados desde esta perspectiva, los movimientos analizados, coinciden en la identificación de su adversario: el nuevo arder1 global, designado como la conjunción del imperialismo estadounidense y ; encarnado por las instituciones internacionales, sobre todo por la ONU y el gobierno federal estadounidense en el planteamiento de la milicia estadounidense; mientras que para Aum la amenaza global proviene de un gobierno mundial unificado que representa los intereses de las empresas multinacionales, el imperialismo estadounidense y la policía japonesa. Así pues, los movimientos se organizan primordialmente en torno a su oposición a un adversario que es, en general, el mismo: los agentes del nuevo orden global, que buscan establecer un gobierno mundial que someterá la soberanía de todos los países y pueblos.

A ese enemigo, cada movimiento opone un principio específico de identidad, que refleja las agudas diferencias entre las sociedades de las que proceden: en el caso de la milicia, son ciudadanos estadounidenses en lucha por su soberanía y sus libertades, según se expresan en la Constitución estadounidense original y divina. En cuanto a Aum, su principio de identidad es más complejo: es en realidad su identidad individual, expresada en sus cuerpos, aunque tales cuerpos se comparten mutuamente en la mente del gurú: es la combinación de la individualidad física y la comunidad espiritual reconstruida.; comunidades locales/regionales de ciudadanos libres; y una comunidad espiritual de individuos liberados de la dependencia de sus cuerpos. Estas identidades se basan en la especificidad cultural y en el deseo de controlar su destino propio.; libertad individual del dominio del gobierno para todos los ciudadanos estadounidenses; y transcendencia de la materialidad mediante la liberación espiritual en el caso de Aum. Sin embargo, estos objetivos sociales son los elementos más débiles de cada uno de los movimientos: son sobre todo movilizaciones basadas en la identidad en reacción a un adversario claramente identificado; Son reactivas y defensivas, más que provisoras de un proyecto social, aun cuando proponen visiones de una sociedad alternativa: El esquema 2.1 enumera los elementos que definen a cada movimiento.

 Esquema 2.1. Estructura de los valores y creencias de los movimientos insurgentes contra la globalización

 Movimiento

 Identidad

 Adversario

 Objetivo

 

Milicias estadounidenses

 

Ciudadanos estadounidenses originales

 

Nuevo orden mundial, gobierno federal de los EEUU.

Libertad, soberanía de los ciudadanos, comunidades locales.
Aum Shinrikyo Comunidad espiritual de cuerpos entregados de creyentes. Gobierno mundial unido, policía japonesa. Supervivencia al apocalipsis.

El vigoroso impacto de cada uno de estos ,movimientos ha obedecido, en buena medida, a su presencia en los medios de comunicación y a su uso efectivo de la tecnología de la información, Se busca o encuentra la atención de los medios realizando, en la tradición anarquista francesa, revivida brevemente en Mayo del 68, l'action exemplaire: una acción espectacular que, por su gran atractivo, incluso mediante el sacrificio, atrae la atención de la gente hacia las demandas del movimiento .Por ello, las armas son esenciales en movimientos, no como un fin, sino como un como un dispositivo para desencadenar los acontecimientos y llamar la atención de los medios de comunicación. Pero los efectos teatrales de la milicia y la explotación deliberada de las tácticas violentas, o su amenaza, para atraer la atención de los medios de comunicación son también un componente clave de los estadounidenses. Incluso Aum, que no confiaba en los medios, prestó una atención considerable a los debates en televisión y las informaciones de la prensa, dedicando a algunos de sus miembros mejores a esas tareas. Y sus ataques con gas parecen haber tenido el doble propósito de verificar la profecía del día del juicio final y de difundir al mundo sus advertencias a través de los medios de comunicación. Parecería que los nuevos movimientos de protesta lanzan sus mensajes y proyectan sus demandas en la forma de la política simbólica característica de la sociedad informacional . Su capacidad de comunicación mediática es una herramienta de lucha fundamental, mientras que sus manifiestos y sus armas son los medios para crear un acontecimiento del que merezca la pena informar.

Las nuevas tecnologías de comunicación son fundamentales para la existencia de estos movimientos: son su infraestructura organizativa. Sin Internet, el fax y los medios de comunicación alternativos, los patriotas no serían una red Influyente, sino una serie de reacciones desconectadas e impotentes. Aún no utilizó demasiado Internet, simplemente porque apenas estaba presente en Japón a comienzos de los años noventa. Pero sí utilizó mucho el fax, el vídeo y los ordenadores como herramientas cruciales para construir una red organizativa muy controlada pero descentralizada. Además, trataban de lograr un importante avance tecnológico (si bien esotérico) mediante el desarrollo de la comunicación directa de un cerebro a otro, estimulada electrónicamente. Las células revolucionarias de la era de la información se construyen sobre flujos de electrones.

Junto a su similitud, los movimientos también muestran profundas diferencias, vinculadas con sus orígenes históricos/culturales y con el grado de desarrollo tecnológico de sus sociedades. Debe establecerse una clara distinción entre, la confusión y paranoia de la mayoría de los grupos de la milicia y la lógica apocalíptica de Aum. También hay una diferencia esencial entre componente escatológico de la milicia y Aum, y la ausencia de planteamientos referentes al fin de los tiempos. Así pues, son los contextos sociales, las culturas y los procesos históricos específicos y los grados de concienciación política, los que determinan las diferencias sustanciales en los procesos de sublevación, aun cuando se hayan desencadenado por una causa similar.

Aum surgió durante un periodo en el que, en 1993, el hasta entonces estable sistema político japonés se estaba desmoronando. Al expresar, de forma espectacular, la alienación de una nueva generación de profesionales y científicos, Aum amplificó y aceleró el debate en Japón sobre el modelo social del periodo posterior al hipercrecimiento, en el que se había alcanzado la riqueza material y se habían superado las amenazas de dominación extranjera. Tras décadas de modernización acelerada por oleadas de intervención estatal y movilización nacional, Japón tenía que afrontarse como sociedad, después de que la gente se diera cuenta de que también podía sufrirse alienación, violencia y terrorismo realizados por japoneses contra japoneses.

La milicia estadounidense también se desarrolló en un contexto de amplia alienación política y sentimiento antigubernamental en los Estados Unidos, un sentimiento que a nivel electoral también se expresó en la explotación por parte del Partido Republicano de la "revolución neoconservadora). Una parte significativa de este nuevo voto conservador tenía su origen en el fundamentalismo cristiano y otros sectores de opinión relacionados con el movimiento patriota, como se manifestó en la aplastante victoria en el Congreso de los republicanos en 1994 y en el impacto relativo de la campaña de Buchanan durante las primarias presidenciales republicanas de 1996. Existe, en efecto, una cierta conexión entre el deterioro de las condiciones de vida en los Estados Unidos, la erosión de la política de partidos tradicional, el desarrollo del libertarismo y populismo de derechas dentro de la política establecida, la reacción violenta de los valores tradicionales contra los procesos de cambio social y desintegración familiar, y el surgimiento del movimiento patriota. Estos vínculos son esenciales para comprender la nueva relación entre la sociedad estadounidense y su sistema político.

Así pues, los nuevos movimientos sociales, en su diversidad, reaccionan contra la globalización y contra sus agentes políticos, y actúan sobre e1 proceso contínuo de informalización cambiando los códigos culturales de la base de las nuevas instituciones sociales. En este sentido, surgen de las profundidades de las formas sociales históricamente agotadas, pero afectan de forma decisiva, en un modelo complejo, a la sociedad que se está creando.


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